¡Qué baño les dimos!


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

El lunes España se levantó con resaca, pero era una resaca que sentaba bien. La voz se había perdido entre los gritos y la alegría. El miedo se perdió cuando Ferrán Torres marcaba su gol, el que lo va a llevar a la historia del fútbol español, el que nos llevó a nosotros a la gloria deportiva. Les dimos un baño a los argentinos, le ganamos a Francia y dejamos a los vecinos de Portugal sin posibilidades. Lo reconozcan o no, España sentó en el campo a tres grandes jugadores. Cristiano, Mbampe y Messi. Los jugadores españoles les cortaron las alas, los bajaron a la realidad de que el fútbol en este mundial ha estado en las botas de los jóvenes jugadores españoles. No tuvieron su día, dirán en sus países, pero lo cierto es que los nuestros les dieron un baño de antología. Fue la victoria del fútbol. Y en los ciudadanos de España la de los sentimientos.

Se ha cumplido el sueño. España logra su segunda estrella mundial. Y los españoles se echaron a la calle a disfrutar en la calurosa noche de julio. Las banderas, las camisetas, las bufandas llenaron calles, plazas y fuentes de una nación que se acostó tarde, que durmió poco, que se levanta con la boca seca de gritar ¡España, España, España! durante las primeras horas de un lunes que se hicieron eternas. Era la alegría de un país que vivía unido la gesta. Todo comenzó hace unos cuarenta días, y las ilusiones y las esperanzas de una nación, de más de cuarenta y siete millones de almas se fueron plasmando en las botas, en las fuerzas y en el buen hacer de unos jóvenes que parecían impulsados por los millones de paisanos que con ellos disfrutaban, sufrían, vivían, gritaban y con ellos ganaban.

Era una alegría ver torear a los contrarios. Jugar como ellos saben, teniendo la pelota en sus pies, con pases medidos, como una orquesta perfecta en la que la que cuerda y el viento se conocen la partitura, sabiendo que detrás, la percusión mandaba con fuerza, defendía con uñas y dientes una portería en la que solo han permitido la entrada de un balón en todos los partidos jugados. No es vanagloria decir que España ha sido la mejor selección. Lo ha sido en todos sus frentes, en todas sus líneas, en todos y cada uno de sus hombres. No han podido con nosotros. Y la muestra es esa nueva estrella, la segunda, que ahora va estar en la camiseta de la selección y en la imaginación y el recuerdo de millones de ciudadanos de este país. Algunos de ellos olvidaron por unas horas su odio, su rencor a todo lo que supone España y lo españoles.

Siento el disgusto que le dimos a esos independentistas que preferían que ganara Argentina, pero que cobran del dinero de los impuestos que pagan los españoles. ¡Carroñeros! Espero que anoche se acostaran cabreados y sin cenar, se lo merecen, y si lo hicieron, que le sentara a cada uno de ellos a cuerno quemado.

¡Somos campeones del mundo! Y fue la alegría de toda una nación. ¡Qué baño le ha dado el fútbol español al resto del mundo! ¡Qué fuerza la de una juventud que se ha ganado el cariño y el aplauso de una nación! ¡Qué emoción verlos jugar! ¡Qué ilusión verlos levantar la copa del mundo!