Resuelto el misterio de los peces de Garrucha (Ver video)



ALMERÍA HOY / 13·07·2026

Video de los peces en el Puerto de Garrucha (Cofradía de Pescadores):
La impactante escena captada estos días en el puerto de Garrucha, donde cientos de peces saltaban frenéticamente fuera del agua hasta quedar atrapados en el asfalto, ya tiene una explicación científica y natural. Lejos de las teorías alarmistas que circulaban entre los testigos, el fenómeno ha sido provocado por la presencia de un gigantesco visitante en las aguas portuarias.

El experto hombre de mar Gregorio Gerez Zamora, gerente de la Cofradía de Pescadores de Garrucha, ha aclarado la causa de este insólito espectáculo. Desde hace unos días, un gran ejemplar de atún rojo (Thunnus thynnus) merodea por la zona de amarre de los barcos pesqueros. Esta especie, considerada uno de los depredadores más imponentes del océano, puede alcanzar dimensiones espectaculares de hasta tres metros de longitud y un peso que ronda los 250 kilos en su etapa adulta, pudiendo superar los 600 kilos en ejemplares excepcionales.

Según explica Gerez Zamora, el atún llegó al puerto «abrigado» bajo el casco de una de las embarcaciones que regresaba de faenar, buscando la protección de la estructura, y ha decidido permanecer en el recinto portuario.

Los peces que protagonizan el vídeo viral son alachas, una especie de la familia de las sardinas que se desplaza en grandes y densos bancos. Al detectar la imponente presencia del túnido, el banco entró en pánico. En su desesperado intento por huir de las fauces del inmenso depredador, las alachas comenzaron a saltar fuera del agua de manera masiva, terminando de forma accidental sobre el asfalto del puerto.

El gerente de la cofradía señala que este comportamiento de huida extrema es habitual en mar abierta, donde especies como las lisas y las doradas actúan de la misma manera ante la presencia de grandes cazadores. Lo excepcional de esta situación es que el escenario haya sido el propio puerto de Garrucha.

Con esta resolución se descartan por completo el resto de las hipótesis que se barajaban de forma espontánea entre los vecinos, como el estrés acústico por los vuelos de los hidroaviones que cargaban agua para el incendio de Los Gallardos, la falta de oxígeno en el agua o los presagios de algún tipo de catástrofe natural. Se trata, simplemente, de la ley del mar en pleno muelle comercial.