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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Estamos en pleno verano, las temperaturas haciendo de las suyas. Siempre he tenido que del quince de julio al quince de agosto los calores son odiosos en nuestra tierra. Cuando pude, durante mi tiempo laboral, intentaba que las vacaciones estuvieran entre las fechas mencionadas. Era lo menos que le podía dar al cuerpo, en aquellos años en los que el aire acondicionado no formaba parte de nuestro estado del bienestar. Los baños en el mar, el que podía, y las mangueras los que no, era lo único que se disponía para evitar los calores de aquellos años, y eso que no había llegado el cambio climático. Aunque había veranos que soplaba más el poniente, y los días se vivían mejor. ¿Las noches? una manta, un botijo de agua fresca, y a dormir al terrao.
Eran tiempos en los que el agua no daba tregua en Almería. La seca tierra llegaba también a las casas. Y el grifo estaba más tiempo cerrado, que dejando correr el agua por el mismo. Pero entonces no estaba Galasa. Con ella repartiendo agua por el levante, se acabarán los problemas, decían los políticos desde la diputación provincial. No es lo que están viviendo en este verano, y encima con el dichoso cambio climático, los vecinos de Palomares y otros puntos de la provincia. Los cortes de agua se vienen produciendo, como en aquellos años cincuenta, sesenta, setenta de añejos recuerdos. En aquellos no existía Galasa, ni cientos de políticos viviendo de los impuestos de los ciudadanos. No tenías a quien quejarte de la falta de agua. ¡Agua y ajos!
Hoy, cuarenta años después, hay vecinos que siente la misma angustia. El grifo se les seca, el agua deja de manar en sus casas, los políticos salen con las excusas de siempre, y Galasa, la empresa que debía dotar de agua esos grifos, sigue como hace años, dejando plantados a cientos, miles de vecinos cada año. Era la corona de la Diputación. No ha pasado presidente por el palacio de Navarro Rodrigo que no haya prometido que la empresa será renovada, relanzada y puesta en funcionamiento de, y para los vecinos de los pueblos a los que riega sus cocinas y cuartos de aseo. Pero esa promesa no se cumple, no se ha cumplido a lo largo de los años que lleva funcionando Galasa. Llega uno a pensar que lo mismo no es culpa de ella, que la tienen los políticos que no son capaces de dar solución a una empresa que nació con vocación de servicio a los ciudadanos y que no lo viene cumpliendo como se esperaba.
Galasa, como Diputación, tienen un nuevo presidente. ¿Se habrá enterado de los cortes de agua? Somos conscientes de que los políticos nunca saben nada de lo que sucede a su alrededor, lo hacen a través de la prensa. Por cierto, gran labor la prometida en Los Gallardos, y es de agradecer, pero Galasa, presidente, lleva años esperando que alguien se decida a arreglar sus problemas, y esos recaen, tristemente, en los vecinos, como es el caso de Palomares que ven como sus grifos andan secos en los días de más calor del verano. ¿La van a arreglar? Falta hace que se pongan las pilas de una puñetera vez. Luego se quejan de que hay ayuntamientos que se van de Galasa. ¿Qué harían ustedes?
Eran tiempos en los que el agua no daba tregua en Almería. La seca tierra llegaba también a las casas. Y el grifo estaba más tiempo cerrado, que dejando correr el agua por el mismo. Pero entonces no estaba Galasa. Con ella repartiendo agua por el levante, se acabarán los problemas, decían los políticos desde la diputación provincial. No es lo que están viviendo en este verano, y encima con el dichoso cambio climático, los vecinos de Palomares y otros puntos de la provincia. Los cortes de agua se vienen produciendo, como en aquellos años cincuenta, sesenta, setenta de añejos recuerdos. En aquellos no existía Galasa, ni cientos de políticos viviendo de los impuestos de los ciudadanos. No tenías a quien quejarte de la falta de agua. ¡Agua y ajos!
Hoy, cuarenta años después, hay vecinos que siente la misma angustia. El grifo se les seca, el agua deja de manar en sus casas, los políticos salen con las excusas de siempre, y Galasa, la empresa que debía dotar de agua esos grifos, sigue como hace años, dejando plantados a cientos, miles de vecinos cada año. Era la corona de la Diputación. No ha pasado presidente por el palacio de Navarro Rodrigo que no haya prometido que la empresa será renovada, relanzada y puesta en funcionamiento de, y para los vecinos de los pueblos a los que riega sus cocinas y cuartos de aseo. Pero esa promesa no se cumple, no se ha cumplido a lo largo de los años que lleva funcionando Galasa. Llega uno a pensar que lo mismo no es culpa de ella, que la tienen los políticos que no son capaces de dar solución a una empresa que nació con vocación de servicio a los ciudadanos y que no lo viene cumpliendo como se esperaba.
Galasa, como Diputación, tienen un nuevo presidente. ¿Se habrá enterado de los cortes de agua? Somos conscientes de que los políticos nunca saben nada de lo que sucede a su alrededor, lo hacen a través de la prensa. Por cierto, gran labor la prometida en Los Gallardos, y es de agradecer, pero Galasa, presidente, lleva años esperando que alguien se decida a arreglar sus problemas, y esos recaen, tristemente, en los vecinos, como es el caso de Palomares que ven como sus grifos andan secos en los días de más calor del verano. ¿La van a arreglar? Falta hace que se pongan las pilas de una puñetera vez. Luego se quejan de que hay ayuntamientos que se van de Galasa. ¿Qué harían ustedes?

