El Cerrillo de Mari Puri en Cantoria


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Hay maridos que te ponen, otros te sacan los colores, están los que te pegan, los que se dejan pegar, los cobardes y los que van por la vida de gallos de pelea. Del Cerrillo que hoy escribimos es de estos últimos. Gallo de pelea donde los haya, hombre acostumbrado a ser citado en los cuarteles, a tener denuncias de los vecinos del pueblo. Lo sorprendente de nuestro Cerrillo es que no aprende. Sus salidas de tono, gallerías, sus abusos vienen a perjudicar a su esposa. No le debe importar lo más mínimo. Y así lo tenemos de vez en cuando en los medios por usar y abusar de su fuerza y de su lengua y en el cuartelillo por denuncia de algún vecino.

Antonio Cerrillo es el esposo de Mari Puri, alcaldesa de Cantoria. Lo conocen ¿verdad? El hombre no aguanta un comentario, un dime o un rumor sobre su señora, él y la política que hace en su pueblo. No le gusta la crítica, por muy justa que sea la misma. Lo que nos debería preocupar no es que Cerrillo sea un gallo de pelea, es que, desde la alcaldía de su pueblo, su esposa no intente hacerle cambiar de método a la hora de tratar a los vecinos, aunque sean la oposición del municipio.

Y nos debería preocupar porque lo mismo es que a Mari Puri, la alcaldesa de Cantoria, le gusta, le pone que su marido sea ese gallo de pelea que va buscando la bronca con los vecinos que no son de su partido por las carnicerías de su pueblo. Creo Mari Puri que debes llamarle la atención, no se trata de que le cortes los afilados espolones, pobre gallo si así fuera, pero por lo menos que le hagas tomar un tranquilizante cuando salga por las mañana de casa. Que vaya más sereno por la vida, que cuente veinticinco antes de sacar la lengua y las manos.

En el PSOE de Cantoria avisan de demanda contra la denunciante, que es mentira todo lo que se ha dicho en la prensa, que solo fue un cambio de palabras sin llegar a más, y que lo demostrarán ante la justicia. Eso, a la justicia.

¿El problema? Que el señor Cerrillo se ha visto en otras situaciones como la que se denuncia, y a la hora de la credibilidad, no es mucha la que luce dentro del municipio.

Creo que va siendo hora de que la justicia tome cartas en el asunto y aclare la cuestión. Ser el marido de la alcaldesa no le da permiso ni autoridad para que vaya amedrentando a las vecinas de Cantoria mientras hacen la compra de la casa, última historia conocida que él niega rotundamente. El pasado de Antonio Cerrillo, que de vez en cuando aparece de nuevo en su comportamiento, no es algo que se pueda permitir en la vida de los vecinos de un municipio. Y no se puede decir en este caso que sea algo aislado, que no ha ocurrido nunca, pues no es la primera vez que se produce y de la que se hacen eco los medios.

Contar estas historias no es gusto de nadie, decirles que hay personas en nuestros pueblos que tienen comportamientos que no son admisibles en estos tiempos que vivimos, que llevan el temor y el miedo, la amenaza a los vecinos no es plato de gusto. Peor es si no lo hacemos y les permitimos que unos señores sigan siendo los gallos de pelea de nuestros pueblos, y a esos gallos hay que cortarles los afilados espolones por la convivencia pacífica de la gente.

Es necesario que hable la justicia y ponga en su sitio a cada uno de los protagonistas.