¡Elecciones, bien!


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Pedro ha tirado la toalla. Noqueado se le veía en la mañana de ayer.

¡A las urnas, a las urnas! Creo que es lo que la gran mayoría de los ciudadanos vienen pidiendo desde hace algunos meses. Los primeros satisfechos ante la convocatoria son los alcaldes y candidatos del Psoe. La explicación la han dado ellos mismos: No quieren pagar en sus elecciones el enfado del pueblo con Sánchez. No desean ser castigados en sus municipios o comunidades por culpa del presidente del gobierno y sus pactos con sicarios, delincuentes y otros pájaros de mal agüero. Sin Pedro en la presidencia del gobierno en el mes de mayo, el castigo se aleja de ellos.

No se les ha visto demasiado contentos a la legión que se mueve en el entorno a la izquierda del Partido Socialista. Sumar no quería un adelanto, no está preparado para ellas, tienen que improvisar un candidato. Y ponerse de acuerdo con el resto de las fuerzas regionales no se parece que sea un paseo de tranquilidad. Podemos está en mejor posición, tiene a la compañera de Pablo como candidata, y su movida por la vivienda, creada un poco artificialmente, pero bien rentabilizada, puede suponerle levantar la cabeza que mantenía escondida tras la compra del “chaletazo” por parte de Pablo e Irene. O tapar el chalet del futuro candidato a la alcaldía de Madrid, y kiosquero él, que cuentan su costo es de un millón de euros.

No estaba muy seguro, no lo vimos con fuerza en su comparecencia al presidente del gobierno, Padro Sánchez. Quizás la hora no era la más adecuada. Las nueve de la mañana y las calles sin poner, no habría desayunado, el zumo de naranja sin tomar y se le veía con pocas fuerzas, faltaban vitaminas y proteínas en su cuerpo, daba esa impresión. Hablaba de la extrema derecha, pero lo hacía sin convicción, del ático, pero de pasada. Pedía votos para otros cuatro, ocho o doce años más, pero lo hacía sin creérselo, con cierta timidez en las palabras que estaban saliendo de su boca. Este no es mi Pedro, dirían los más acérrimos al sanchismo. Y estoy con ellos. Aparecía más bien con cara de derrotado. Insisto, pueden pensar sus seguidores que no era la hora adecuada, que no le sentaba bien el madrugón.

Uno piensa que, si ha llegado a la situación de tener que adelantar las elecciones, cuando venía presumiendo de lo contrario, está intentando esconder algo que iba a acabar definitivamente con él y con el Psoe: Ceuta. Cada día que pasa la cuestión se le complica al gobierno en esta ciudad, y la solución que debía poner en marcha no es capaz de tomarla, lo que podría llevar al partido ante el abismo de su desaparición.

¿Y Begoña?

Es la gran pregunta que todos nos hacemos. ¿La está dejando a los pies de los caballos?

¿Y Ávalos?

Acaba de mandar un mensaje en X y se podía ver cierta amenaza si adelantaba las elecciones. Se aleja la posibilidad de que a Ávalos le pueda llegar una amnistía.

Tanto luchar por la ley de nietos. ¿Cómo quedan los votos de aquellos españoles que no nacieron, que nunca estuvieron, que nunca han pagado impuestos en España, y en los que Pedro confiaba para darle un vuelco a las elecciones?

El tema es tan importante, que en los próximos habrá que seguir buscando los derroteros por donde se han movido los intereses de un hombre que aparecía en la mañana del lunes aterrado ante lo que estaba anunciando, demostrando que ya no puede seguir soportando las voces de Ceuta y de España, los gritos de los vecinos, los insultos de una gran mayoría. Sin olvidar que Europa, en estos momentos, mira con mucho desconcierto las políticas de este gobierno. Pedro, ha tirado la toalla.