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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Al final ha podido. El miedo a la justicia ha terminado por prevalecer en la cuestión de la licencia del hotel El Algarrobico. No deja de ser una triste pena que tenga que ser eso, el miedo a los jueces, a la ciega justicia, la que haga que los ediles de Carboneras acaben quitando una licencia de obras, que, con todas las bendiciones, comenzando por las de la Junta de Andalucía, le fue otorgada a una empresa hace más de veinte años. Y Carboneras, o el miedo de unos ediles actuales, se ha rendido.
La amenaza del Tsja esta clara, ellos darían por anulada la sentencia, y daban veinte días al ayuntamiento para no tener que hacerlo, con las consecuencias que recaerían en ellos, en caso de no cumplir la decisión del tribunal. Y la mayoría, con los cuatro jinetes del no, tumban la legal licencia de hace más de veinte años, ilegal años después según la justicia. Ninguno de los ediles que están sentados en la actual corporación tuvieron participación en aquella que dio la licencia en su día, reitero, con todas las garantías de todos los órganos superiores. ¿Por qué se les amenaza a ellos a nivel particular, ¿por qué la justicia, que debe defender a los inocentes, en este caso carga contra algunos de ellos?
Triste que tengamos una justicia así, que obliga, bajo coacciones, a tomar una medida como la que se les solicitaba a los ediles carboneros. Y que ellos, con mayoría suficiente en el pleno, por miedo, les han otorgado a los jueces. Pueden estar contentos. Ya lo han logrado. No querían la licencia los políticos, los ecologistas y los jueces. En la mano la tienen. Ahora que logren cuanto antes su derribo. Justicia rara la nuestra. Lo que ayer era legal, hoy es ilegal. Y la culpa es de los actuales responsables municipales que nada tuvieron que ver con la de ayer, pero, los delincuentes parecen, según la justicia, que son los de hoy. Rara justicia.
De esperpento oír en la mañana del martes las declaraciones de María Jesús Montero, exigiendo a la Junta y al ayuntamiento que comiencen inmediatamente la demolición del edificio, mejor hoy que mañana. Pero qué cara, señora mía. Fue su partido el que dio la licencia municipal, fue usted, y su gente la que dio los vistos buenos de medio ambiente estando al frente de la Junta. Fueron ustedes los que, si la licencia era ilegal, delinquieron, y por lo tanto son los que tendría que pagar las consecuencias del futuro derribo, pero antes pagar por estos más de veinte años en los que han tenido al pueblo en un brete. Un hotel para el futuro, ante un pueblo al que le han desmantelado sus principales empresas, sin darle alternativa alguna, y no fueron ustedes capaces de defenderlo. Claro que los del bando de enfrente tampoco. Y, entre unos y otros, el pueblo se ha quedado sin hotel, y ya veremos si no queda entrampado para un largo futuro.
Hasta ahora solo hemos oído el canto de los gallos en las voces de los jueces, los ecologistas y sus compinches los políticos, llega el momento de unir otras voces o cantos. Vamos a empezar a escuchar el canto de las gallinas, de la mano de la empresa. Hablan de más de setenta millones de euros que pide, pocos son, me dice alguna fuente que sabe de estas cuestiones, cuestión por cierto que acabará en los tribunales europeos, donde sí parece que se la cogen con fino, finísimo papel de fumar.
Siento que nuestra justicia haya jugado a meter miedo a unos políticos, pero en este caso así lo hemos visto. ¿Se han preguntado ustedes lo que haría un equipo de gobierno de un ayuntamiento catalán de Erc o de Junts, si le vienen unos jueces con estas amenazas? Es posible que por este sur nos falte mucho por aprender. O simplemente dejar de ser unos... benditos, benditos, no piensen otra cosa, por Dios.
La amenaza del Tsja esta clara, ellos darían por anulada la sentencia, y daban veinte días al ayuntamiento para no tener que hacerlo, con las consecuencias que recaerían en ellos, en caso de no cumplir la decisión del tribunal. Y la mayoría, con los cuatro jinetes del no, tumban la legal licencia de hace más de veinte años, ilegal años después según la justicia. Ninguno de los ediles que están sentados en la actual corporación tuvieron participación en aquella que dio la licencia en su día, reitero, con todas las garantías de todos los órganos superiores. ¿Por qué se les amenaza a ellos a nivel particular, ¿por qué la justicia, que debe defender a los inocentes, en este caso carga contra algunos de ellos?
Triste que tengamos una justicia así, que obliga, bajo coacciones, a tomar una medida como la que se les solicitaba a los ediles carboneros. Y que ellos, con mayoría suficiente en el pleno, por miedo, les han otorgado a los jueces. Pueden estar contentos. Ya lo han logrado. No querían la licencia los políticos, los ecologistas y los jueces. En la mano la tienen. Ahora que logren cuanto antes su derribo. Justicia rara la nuestra. Lo que ayer era legal, hoy es ilegal. Y la culpa es de los actuales responsables municipales que nada tuvieron que ver con la de ayer, pero, los delincuentes parecen, según la justicia, que son los de hoy. Rara justicia.
De esperpento oír en la mañana del martes las declaraciones de María Jesús Montero, exigiendo a la Junta y al ayuntamiento que comiencen inmediatamente la demolición del edificio, mejor hoy que mañana. Pero qué cara, señora mía. Fue su partido el que dio la licencia municipal, fue usted, y su gente la que dio los vistos buenos de medio ambiente estando al frente de la Junta. Fueron ustedes los que, si la licencia era ilegal, delinquieron, y por lo tanto son los que tendría que pagar las consecuencias del futuro derribo, pero antes pagar por estos más de veinte años en los que han tenido al pueblo en un brete. Un hotel para el futuro, ante un pueblo al que le han desmantelado sus principales empresas, sin darle alternativa alguna, y no fueron ustedes capaces de defenderlo. Claro que los del bando de enfrente tampoco. Y, entre unos y otros, el pueblo se ha quedado sin hotel, y ya veremos si no queda entrampado para un largo futuro.
Hasta ahora solo hemos oído el canto de los gallos en las voces de los jueces, los ecologistas y sus compinches los políticos, llega el momento de unir otras voces o cantos. Vamos a empezar a escuchar el canto de las gallinas, de la mano de la empresa. Hablan de más de setenta millones de euros que pide, pocos son, me dice alguna fuente que sabe de estas cuestiones, cuestión por cierto que acabará en los tribunales europeos, donde sí parece que se la cogen con fino, finísimo papel de fumar.
Siento que nuestra justicia haya jugado a meter miedo a unos políticos, pero en este caso así lo hemos visto. ¿Se han preguntado ustedes lo que haría un equipo de gobierno de un ayuntamiento catalán de Erc o de Junts, si le vienen unos jueces con estas amenazas? Es posible que por este sur nos falte mucho por aprender. O simplemente dejar de ser unos... benditos, benditos, no piensen otra cosa, por Dios.

