El carguero ruso hundido en 2024 entre Murcia y Almería podría llevar tecnología nuclear a Corea del Norte

Lo que oficialmente figuraba como "tapas de pozo" metálicas eran, en realidad, componentes críticos para la fabricación de dos reactores nucleares



ALMERÍA HOY / 13·05·2026

 El misterio que rodea al naufragio del carguero ruso Ursa Major, ocurrido el pasado 23 de diciembre de 2024 en aguas del sureste español, ha dado un giro radical. Nuevas informaciones publicadas por la cadena estadounidense CNN sugieren que el buque no sufrió un accidente ordinario en la sala de máquinas, sino que pudo ser objeto de una operación militar encubierta para frenar el envío de tecnología atómica de Moscú hacia el régimen de Kim Jong-un.

El siniestro se localizó inicialmente a unas 62 millas náuticas de la costa de Cartagena, en una zona de alta sensibilidad marítima situada entre Almería y Murcia. Aunque la versión oficial de las autoridades españolas se limitó a informar de una explosión accidental mientras el barco cubría la ruta entre San Petersburgo y Vladivostok, los datos obtenidos recientemente describen un escenario mucho más complejo y vinculado al tablero de la guerra en Ucrania.

Revelaciones sobre la carga y el destino

Según documentos de la investigación fechados en febrero de 2025, el capitán de la nave, Igor Anisimov, habría admitido ante los servicios de inteligencia españoles que el manifiesto de carga era falso. Lo que oficialmente figuraba como "tapas de pozo" metálicas eran, en realidad, componentes críticos para la fabricación de dos reactores nucleares destinados a submarinos. Pese a que estas piezas no contenían combustible activo en el momento del transporte, su entrega en el puerto norcoreano de Rason —destino real del buque según las pesquisas— habría vulnerado los tratados internacionales de no proliferación.

¿Accidente o sabotaje externo?

La hipótesis de la explosión interna pierde fuerza frente a las opiniones de expertos consultados en la investigación, quienes plantean que el Ursa Major pudo ser alcanzado por un torpedo o una mina lapa. Este posible sabotaje se encuadraría en una operación táctica occidental para neutralizar la transferencia de tecnología militar avanzada, un "pago" de Rusia a Corea del Norte por el envío de tropas de Pionyang al frente ucraniano meses antes del suceso.

El despliegue de Sasemar (Salvamento Marítimo) aquel 23 de diciembre, que incluyó helicópteros y remolcadores tras una llamada de socorro al mediodía, permitió rescatar a la tripulación antes de que el carguero de 142 metros de eslora desapareciera bajo el mar. Sin embargo, el silencio institucional mantenido hasta ahora sobre el hallazgo de componentes nucleares en el inventario del buque de Oboronlogistics alimenta la tesis del secretismo diplomático en torno a un incidente que pudo haber desencadenado una crisis internacional frente a las costas de Almería y Murcia.