Calar Alto revela cómo los vacíos del universo frenan el envejecimiento de las galaxias


Simulación realizada con supercomputadora en la que se observa nuestro entorno cósmico desde el exterior. Es una reconstrucción realista, basada en datos, de la red de materia oscura que ha guiado a las galaxias hasta sus posiciones actuales. Donde se cruzan enormes filamentos oscuros, se agrupan galaxias brillantes. Créditos: Simulación y reconstrucción: Steffen Hess y Francisco-Shu Kitaura (Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam) / Visualización: Tom Abel y Ralf Kaehler (Instituto Kavli de Astrofísica de Partículas y Cosmología de Stanford).

ALMERÍA HOY / 27·05·2026

El universo no es un espacio homogéneo. Las galaxias se agrupan formando una especie de telaraña gigante con nudos densos y largos filamentos. Entre estos filamentos quedan enormes espacios casi desiertos conocidos como vacíos cósmicos. Tradicionalmente, las galaxias que habitan estas zonas solitarias se estudiaban de forma muy vaga, analizando su luz en conjunto, como quien mira una ciudad desde un satélite nocturno y solo ve un punto brillante, sin distinguir barrios ni calles.

Ahora, un equipo científico liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía ha logrado analizar al detalle el interior de más de doscientas de estas galaxias gracias al proyecto CAVITY, una iniciativa desarrollada íntegramente con los datos del Observatorio de Calar Alto, en Almería. Al utilizar un instrumento específico del telescopio de 3,5 metros, los investigadores han podido examinar la composición de cada galaxia zona por zona, cartografiando su gas ionizado y su estructura interna.

Galaxias descubiertas por el Sloan Digital Sky Survey (SDSS). Los puntos rojos representan galaxias con una luz estelar más rojiza, lo que indica que son más antiguas y, a menudo, más grandes. La distribución a gran escala, similar a una red, de las galaxias es visible a simple vista. Un mayor desplazamiento al rojo corresponde a una mayor distancia de la Tierra, que se encuentra en el centro de la imagen. La imagen muestra galaxias ubicadas aproximadamente a 2 mil millones de años luz de distancia. Crédito: M. Blanton y SDSS


Los resultados demuestran que el entorno influye de manera determinante en la vida de una galaxia. Al vivir en regiones con muy baja densidad de materia, estas galaxias sufren menos alteraciones y choques con otras vecinas. Esta tranquilidad ambiental provoca que evolucionen mucho más despacio.

El estudio constata que las galaxias de los vacíos cósmicos retienen mejor su gas y contienen menos polvo, lo que les permite mantener una producción de estrellas mucho más activa y prolongada que la de las galaxias situadas en zonas masificadas. Este fenómeno de juventud extendida se nota especialmente en sus zonas exteriores y en aquellas galaxias que están cambiando de forma, pasando de ser espirales a elípticas, un proceso de transición que en la soledad del vacío ocurre a un ritmo considerablemente más lento.