ALMERÍA HOY / 27·05·2026
El universo no es un espacio homogéneo. Las galaxias se agrupan formando una especie de telaraña gigante con nudos densos y largos filamentos. Entre estos filamentos quedan enormes espacios casi desiertos conocidos como vacíos cósmicos. Tradicionalmente, las galaxias que habitan estas zonas solitarias se estudiaban de forma muy vaga, analizando su luz en conjunto, como quien mira una ciudad desde un satélite nocturno y solo ve un punto brillante, sin distinguir barrios ni calles.
Ahora, un equipo científico liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía ha logrado analizar al detalle el interior de más de doscientas de estas galaxias gracias al proyecto CAVITY, una iniciativa desarrollada íntegramente con los datos del Observatorio de Calar Alto, en Almería. Al utilizar un instrumento específico del telescopio de 3,5 metros, los investigadores han podido examinar la composición de cada galaxia zona por zona, cartografiando su gas ionizado y su estructura interna.
Los resultados demuestran que el entorno influye de manera determinante en la vida de una galaxia. Al vivir en regiones con muy baja densidad de materia, estas galaxias sufren menos alteraciones y choques con otras vecinas. Esta tranquilidad ambiental provoca que evolucionen mucho más despacio.
El estudio constata que las galaxias de los vacíos cósmicos retienen mejor su gas y contienen menos polvo, lo que les permite mantener una producción de estrellas mucho más activa y prolongada que la de las galaxias situadas en zonas masificadas. Este fenómeno de juventud extendida se nota especialmente en sus zonas exteriores y en aquellas galaxias que están cambiando de forma, pasando de ser espirales a elípticas, un proceso de transición que en la soledad del vacío ocurre a un ritmo considerablemente más lento.
Ahora, un equipo científico liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía ha logrado analizar al detalle el interior de más de doscientas de estas galaxias gracias al proyecto CAVITY, una iniciativa desarrollada íntegramente con los datos del Observatorio de Calar Alto, en Almería. Al utilizar un instrumento específico del telescopio de 3,5 metros, los investigadores han podido examinar la composición de cada galaxia zona por zona, cartografiando su gas ionizado y su estructura interna.
Los resultados demuestran que el entorno influye de manera determinante en la vida de una galaxia. Al vivir en regiones con muy baja densidad de materia, estas galaxias sufren menos alteraciones y choques con otras vecinas. Esta tranquilidad ambiental provoca que evolucionen mucho más despacio.
El estudio constata que las galaxias de los vacíos cósmicos retienen mejor su gas y contienen menos polvo, lo que les permite mantener una producción de estrellas mucho más activa y prolongada que la de las galaxias situadas en zonas masificadas. Este fenómeno de juventud extendida se nota especialmente en sus zonas exteriores y en aquellas galaxias que están cambiando de forma, pasando de ser espirales a elípticas, un proceso de transición que en la soledad del vacío ocurre a un ritmo considerablemente más lento.


