Capturan en tres minutos a un preso evadido del centro penitenciario de El Acebuche



ALMERÍA HOY / 29·07·2026

Un dispositivo de la Guardia Civil interceptó en la mañana del martes a un interno de origen argelino apenas tres minutos después de que lograra fugarse del centro penitenciario de El Acebuche, en Almería. El recluso, adscrito al módulo 20, fue localizado y detenido en las inmediaciones del recinto carcelario inmediatamente después de culminar su huida.

El incidente tuvo lugar a primera hora de la mañana, coincidiendo con la finalización del servicio de desayuno y la salida de los internos al patio. El preso aprovechó la atención prestada por los funcionarios a la supervisión del comedor para actuar. Tras esquivar los ángulos de las cámaras de seguridad, escaló los muros perimetrales y superó las concertinas ayudándose de telas anudadas. Pese a que el personal del centro intentó abortar la evasión dentro de las instalaciones, el hombre logró alcanzar el exterior, donde la rápida reacción de los agentes desplegados en la zona permitió su inmediata captura y posterior reingreso.

El suceso motivó una reacción de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP), que reiteró su exigencia de aumentar de forma urgente las plantillas y los recursos. Desde el colectivo sindical señalaron que cada módulo alberga habitualmente entre 70 y 90 reclusos bajo la custodia de solo dos trabajadores, una proporción que, según denuncian, compromete la supervisión exhaustiva del recinto ante incidencias de esta naturaleza.

Un suceso poco habitual en las prisiones españolas

La evasión vivida en El Acebuche contrasta con la tónica general del sistema penitenciario español, donde las fugas físicas desde el interior de los recintos son episodios extremadamente residuales. Los registros de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias reflejan que la inmensa mayoría de los denominados quebrantamientos de condena corresponden a reclusos que no reingresan a la hora fijada tras disfrutar de un permiso de salida o de un régimen abierto. En esta categoría se contabilizan habitualmente entre 700 y 850 casos al año —con picos puntuales cercanos a los 870 en ejercicios recientes—, si bien la mayor parte de estos internos acaba siendo localizada en poco tiempo.

Por el contrario, la evasión mediante la superación de barreras físicas, escalada o inutilización de accesos se sitúa en un promedio nacional inferior a uno o dos casos anuales. En el periodo comprendido entre los años 2010 y 2024 solo se consumaron 12 huidas desde el interior de los centros, mientras que en un análisis más amplio de dos décadas (2000-2022) la cifra ascendió a 33 personas, con hasta ocho ejercicios en los que no se registró ningún escape con éxito.

Por otra parte, la eficacia de los sistemas de contención y control permite frustrar habitualmente entre 10 y 18 tentativas de fuga al año. Entre 2015 y 2025, las autoridades penitenciarias lograron neutralizar 129 intentos de evasión en los que se vieron implicados cerca de 187 reclusos.