Los hosteleros se plantan contra la nueva Ley de Costas al considerar que puede generar inseguridad jurídica

El texto ministerial introduce conceptos ambiguos según ASHAL, como el "riesgo cierto de ser alcanzadas por el mar"


Chiringuito a pie de mar, al fondo Vera

ALMERÍA HOY / 08·04·2026

Los hosteleros de Almería han alzado la voz contra los planes del Gobierno para reordenar el litoral. La asociación provincial ASHAL ha presentado una batería de alegaciones al nuevo reglamento que prepara el Ministerio para la Transición Ecológica, advirtiendo de que las nuevas reglas del juego podrían poner en jaque a cientos de negocios que dependen directamente de la arena y el mar. El sector, aunque comparte la necesidad de proteger el medio ambiente, denuncia que la normativa es demasiado rígida y no tiene en cuenta que Almería vive, en gran medida, de lo que ocurre en sus playas.

El principal temor de los empresarios radica en la falta de claridad jurídica. El texto ministerial introduce conceptos ambiguos, como el "riesgo cierto de ser alcanzadas por el mar", una frase que ASHAL considera una trampa administrativa. Según la patronal, dejar este criterio a la interpretación de un funcionario podría provocar que negocios similares reciban tratos distintos o que se multipliquen los pleitos en los juzgados. Además, critican la lentitud de la administración; denuncian que los retrasos en los permisos están frenando inversiones millonarias destinadas a modernizar chiringuitos y hoteles para hacerlos, precisamente, más sostenibles.

La preocupación también se extiende a cómo se repartirán los espacios en el futuro. El nuevo modelo de concurso para gestionar servicios en la playa podría dar prioridad a quien ofrezca más dinero, lo que, según ASHAL, dejaría fuera a las pymes y a los negocios familiares con décadas de arraigo en la costa almeriense en favor de grandes multinacionales. Pedro Sánchez-Fortún, presidente de la asociación, es tajante: la hostelería no es el enemigo del litoral, sino un aliado que ayuda a mantenerlo vivo. El sector reclama ahora que se respeten las inversiones ya realizadas y que se aplique el sentido común antes de que la nueva ley se convierta en una barrera insalvable para el turismo de la provincia.