![]() |
| Yacimiento de El Castellón en Vélez Rubio. Marcas del expolio (Foto APROHIVEZ) |
ALMERÍA HOY / 08·04·2026
El yacimiento andalusí de El Castellón, en Vélez Rubio, ha sufrido un grave ataque contra su integridad arqueológica durante la pasada Semana Santa. La asociación APROHIVEZ ha denunciado la aparición de más de veinte excavaciones clandestinas de gran tamaño, localizadas en puntos estratégicos del asentamiento como la alcazaba y la medina. El presidente de la asociación, Jesús Oliver Laso, ha confirmado que los hechos fueron puestos en conocimiento de las autoridades el pasado lunes 6 de abril, lo que sitúa la autoría de los daños en las noches del sábado o el domingo anteriores.
Según los indicios hallados en el terreno, los responsables habrían actuado amparados por la nocturnidad para utilizar detectores de metales. Aunque Oliver Laso duda de la existencia de piezas metálicas de excepcional valor económico en la zona de la alcazaba —un área que nunca ha sido excavada de forma científica—, subraya que cualquier resto extraído pertenece al patrimonio público. El daño más preocupante no es solo el posible robo de objetos, sino la destrucción de los estratos murarios y la pérdida irreparable de información histórica que estas catas ilegales provocan en el subsuelo.
Este enclave, conocido históricamente como Velad al Hamar, fue el núcleo de población original de la zona hasta finales del siglo XV y conserva elementos de ingeniería hidráulica medieval de gran relevancia, como aljibes y albercas. A pesar de ser un Bien de Interés Cultural (BIC) fundamental para entender la transición entre la época andalusí y la cristiana en Almería, la asociación denuncia falta de vigilancia y protección. Esta desprotección no solo facilita el expolio, sino que también permite otras actividades lesivas, como el tránsito de vehículos sobre el terreno arqueológico.
Desde Aprohivez, cuyo objetivo principal es la puesta en valor de la riqueza patrimonial de la comarca de Los Vélez, se insiste en la urgencia de iniciar excavaciones oficiales y regladas. Oliver recalca que, aunque hace una década se detectaron presencias aisladas de buscadores de tesoros, la magnitud y la agresividad de estos últimos agujeros demuestran una intención clara de "hacer daño". La asociación reclama ahora medidas de seguridad efectivas para proteger un conjunto histórico que forma un eje vital junto al Castillo de Vélez Blanco y la Cueva de los Letreros.
Según los indicios hallados en el terreno, los responsables habrían actuado amparados por la nocturnidad para utilizar detectores de metales. Aunque Oliver Laso duda de la existencia de piezas metálicas de excepcional valor económico en la zona de la alcazaba —un área que nunca ha sido excavada de forma científica—, subraya que cualquier resto extraído pertenece al patrimonio público. El daño más preocupante no es solo el posible robo de objetos, sino la destrucción de los estratos murarios y la pérdida irreparable de información histórica que estas catas ilegales provocan en el subsuelo.
Este enclave, conocido históricamente como Velad al Hamar, fue el núcleo de población original de la zona hasta finales del siglo XV y conserva elementos de ingeniería hidráulica medieval de gran relevancia, como aljibes y albercas. A pesar de ser un Bien de Interés Cultural (BIC) fundamental para entender la transición entre la época andalusí y la cristiana en Almería, la asociación denuncia falta de vigilancia y protección. Esta desprotección no solo facilita el expolio, sino que también permite otras actividades lesivas, como el tránsito de vehículos sobre el terreno arqueológico.
Desde Aprohivez, cuyo objetivo principal es la puesta en valor de la riqueza patrimonial de la comarca de Los Vélez, se insiste en la urgencia de iniciar excavaciones oficiales y regladas. Oliver recalca que, aunque hace una década se detectaron presencias aisladas de buscadores de tesoros, la magnitud y la agresividad de estos últimos agujeros demuestran una intención clara de "hacer daño". La asociación reclama ahora medidas de seguridad efectivas para proteger un conjunto histórico que forma un eje vital junto al Castillo de Vélez Blanco y la Cueva de los Letreros.

