ALMERÍA HOY / 24·04·2026
Las asociaciones 'Salvemos Mojácar' y la 'Coordinadora Ecologista Almeriense DUNA' han alzado la voz contra lo que consideran un plan urbanístico temerario en el municipio de Vera. Según denuncian ambas organizaciones, se pretende urbanizar terrenos adyacentes a las áreas con mayor carga radiactiva de Palomares, llegando incluso a proyectar zonas de esparcimiento sobre suelos contaminados.
Críticas a la gestión institucional
Para los ecologistas, la situación actual es el resultado de una "irresponsabilidad criminal" por parte del Gobierno central. Critican con dureza el reciente escrito del abogado del Estado, calificando su postura de "negacionismo" al no reconocer formalmente la extensión de la zona contaminada. Según su criterio, esta actitud condena a la comarca a seguir vinculada a la "maldición del accidente" nuclear de 1966.
Los colectivos señalan directamente a un entramado de responsabilidades que incluye al Gobierno Central por rehusar la descontaminación definitiva; a la Junta de Andalucía por su supuesta connivencia en la tramitación de los proyectos; y a los Ayuntamientos de Cuevas y Vera por alentar, en palabras de las asociaciones, un "urbanismo desenfrenado".
El proyecto en el sector RC6
La mayor preocupación de Salvemos Mojácar y DUNA se centra en el sector RC6 de Vera, cuyo proyecto de urbanización es promovido por la empresa Disan Worldwide S.L. Según los datos que manejan las entidades, la Autorización Ambiental Unificada (AAUS) está en trámite, pero oculta riesgos que califican de "inauditos".
"Se incluye como zona verde una franja que tiene puntos de alta contaminación, concretamente la fosa de 3.000 metros cúbicos de residuos radiactivos que EE.UU. construyó en 1966", afirman los denunciantes.
Además, alertan de que se han previsto viviendas a escasos 50 metros de los puntos con mayor actividad radiológica, lo que han bautizado irónicamente como "viviendas con vistas al plutonio".
Riesgos para la salud pública
Las organizaciones advierten que urbanizar directamente sobre estos suelos no solo es una imprudencia estética o política, sino un peligro físico. Sostienen que los movimientos de tierra necesarios para la construcción podrían levantar a la atmósfera partículas contaminadas que llevan décadas enterradas, dispersándolas y exponiendo a la población a riesgos de salud que consideran inaceptables.
Finalmente, los grupos ecologistas acusan a las empresas y gobiernos locales de actuar bajo un "afán criminal de lucro" y han anunciado que emprenderán batallas legales para frenar estos proyectos y exigir que, de una vez por todas, se desentierre el problema en lugar de "enterrar el futuro de Palomares".
Críticas a la gestión institucional
Para los ecologistas, la situación actual es el resultado de una "irresponsabilidad criminal" por parte del Gobierno central. Critican con dureza el reciente escrito del abogado del Estado, calificando su postura de "negacionismo" al no reconocer formalmente la extensión de la zona contaminada. Según su criterio, esta actitud condena a la comarca a seguir vinculada a la "maldición del accidente" nuclear de 1966.
Los colectivos señalan directamente a un entramado de responsabilidades que incluye al Gobierno Central por rehusar la descontaminación definitiva; a la Junta de Andalucía por su supuesta connivencia en la tramitación de los proyectos; y a los Ayuntamientos de Cuevas y Vera por alentar, en palabras de las asociaciones, un "urbanismo desenfrenado".
El proyecto en el sector RC6
La mayor preocupación de Salvemos Mojácar y DUNA se centra en el sector RC6 de Vera, cuyo proyecto de urbanización es promovido por la empresa Disan Worldwide S.L. Según los datos que manejan las entidades, la Autorización Ambiental Unificada (AAUS) está en trámite, pero oculta riesgos que califican de "inauditos".
"Se incluye como zona verde una franja que tiene puntos de alta contaminación, concretamente la fosa de 3.000 metros cúbicos de residuos radiactivos que EE.UU. construyó en 1966", afirman los denunciantes.
Además, alertan de que se han previsto viviendas a escasos 50 metros de los puntos con mayor actividad radiológica, lo que han bautizado irónicamente como "viviendas con vistas al plutonio".
Riesgos para la salud pública
Las organizaciones advierten que urbanizar directamente sobre estos suelos no solo es una imprudencia estética o política, sino un peligro físico. Sostienen que los movimientos de tierra necesarios para la construcción podrían levantar a la atmósfera partículas contaminadas que llevan décadas enterradas, dispersándolas y exponiendo a la población a riesgos de salud que consideran inaceptables.
Finalmente, los grupos ecologistas acusan a las empresas y gobiernos locales de actuar bajo un "afán criminal de lucro" y han anunciado que emprenderán batallas legales para frenar estos proyectos y exigir que, de una vez por todas, se desentierre el problema en lugar de "enterrar el futuro de Palomares".

