Con ellos ya son 16 los grupos y asociaciones que rechazan la construcción de las viviendas que ponen en peligro lo que fuera el puerto fenicio de Villaricos
ALMERÍA HOY / 19·04·2026
La pedanía costera de Villaricos, en el municipio de Cuevas del Almanzora, se ha convertido en el centro de una resistencia civil y cultural sin precedentes. Lo que comenzó como un grito de alerta de la asociación Unidos por Baria ha cristalizado en un movimiento social que ya aglutina a 16 asociaciones y que, este pasado sábado, ha recibido el respaldo definitivo de la coalición política Por Andalucía. La formación se convierte así en la última organización en sumarse formalmente a la lucha por la preservación del yacimiento fenicio, siendo la primera fuerza política que integra la creación del Parque Arqueológico de Baria en su programa electoral.
Villaricos no es solo un enclave de belleza mediterránea; es el suelo que custodia los restos de la antigua Baria, una ciudad fundada por los fenicios en el siglo VII a.C. que sirvió como punto estratégico de comercio e industria en la Antigüedad. Recientes excavaciones realizadas entre 2021 y 2023 han sacado a la luz estructuras portuarias, dársenas e instalaciones de salazones que confirman la magnitud histórica de este asentamiento. Sin embargo, este legado de casi 3.000 años de antigüedad se encuentra hoy bajo la amenaza de un proyecto urbanístico para la construcción de 24 viviendas de lujo, un plan que los colectivos califican como un "atentado" contra la memoria colectiva.
La jornada del sábado 19 de abril marcó un punto de inflexión con la visita de una delegación de alto nivel de Por Andalucía, encabezada por María Jesús Amate, Manuel Pérez Sola y María Isabel Pérez Bermúdez (Beba Pérez). Los representantes políticos, entre los que destaca por su relevancia científica Beba Pérez, exdirectora del Museo de Almería, recorrieron el terreno para conocer de primera mano la importancia de los hallazgos. Desde la coalición se ha trasladado un compromiso firme: llevar la voz de Baria al Parlamento de Andalucía para exigir la paralización cautelar de cualquier obra que comprometa las estructuras arqueológicas y promover una protección efectiva que culmine en la expropiación pública si fuera necesario.
El movimiento no deja de crecer. A la lista de firmantes se ha incorporado recientemente la Asociación Cultural Palacés Legado Milenario, sumándose a un frente común donde figuran entidades de la talla de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (RAECO), Amigos de la Alcazaba, Ecologistas en Acción y la Asociación Athenáa, entre muchas otras. El manifiesto que une a todos estos colectivos es claro: la defensa del patrimonio no es una renuncia al progreso, sino una apuesta por un modelo de desarrollo sostenible basado en la cultura y el turismo responsable.
La esperanza entre los defensores de Baria es hoy más tangible que nunca. Juan Grima, presidente de Unidos por Baria, ha manifestado su optimismo ante los movimientos que se están produciendo tanto en la Universidad de Almería como en el seno de la administración autonómica. Los activistas intuyen que pronto se producirán noticias favorables que podrían blindar definitivamente el yacimiento. Bajo la premisa de que "la memoria colectiva no es edificable", el colectivo mantiene su vigilancia activa, convencido de que la unión de la fuerza social y el respaldo político logrará que el Parque Arqueológico de Baria sea, en poco tiempo, una realidad protegida para las generaciones futuras.
Villaricos no es solo un enclave de belleza mediterránea; es el suelo que custodia los restos de la antigua Baria, una ciudad fundada por los fenicios en el siglo VII a.C. que sirvió como punto estratégico de comercio e industria en la Antigüedad. Recientes excavaciones realizadas entre 2021 y 2023 han sacado a la luz estructuras portuarias, dársenas e instalaciones de salazones que confirman la magnitud histórica de este asentamiento. Sin embargo, este legado de casi 3.000 años de antigüedad se encuentra hoy bajo la amenaza de un proyecto urbanístico para la construcción de 24 viviendas de lujo, un plan que los colectivos califican como un "atentado" contra la memoria colectiva.
La jornada del sábado 19 de abril marcó un punto de inflexión con la visita de una delegación de alto nivel de Por Andalucía, encabezada por María Jesús Amate, Manuel Pérez Sola y María Isabel Pérez Bermúdez (Beba Pérez). Los representantes políticos, entre los que destaca por su relevancia científica Beba Pérez, exdirectora del Museo de Almería, recorrieron el terreno para conocer de primera mano la importancia de los hallazgos. Desde la coalición se ha trasladado un compromiso firme: llevar la voz de Baria al Parlamento de Andalucía para exigir la paralización cautelar de cualquier obra que comprometa las estructuras arqueológicas y promover una protección efectiva que culmine en la expropiación pública si fuera necesario.
El movimiento no deja de crecer. A la lista de firmantes se ha incorporado recientemente la Asociación Cultural Palacés Legado Milenario, sumándose a un frente común donde figuran entidades de la talla de la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales (RAECO), Amigos de la Alcazaba, Ecologistas en Acción y la Asociación Athenáa, entre muchas otras. El manifiesto que une a todos estos colectivos es claro: la defensa del patrimonio no es una renuncia al progreso, sino una apuesta por un modelo de desarrollo sostenible basado en la cultura y el turismo responsable.
La esperanza entre los defensores de Baria es hoy más tangible que nunca. Juan Grima, presidente de Unidos por Baria, ha manifestado su optimismo ante los movimientos que se están produciendo tanto en la Universidad de Almería como en el seno de la administración autonómica. Los activistas intuyen que pronto se producirán noticias favorables que podrían blindar definitivamente el yacimiento. Bajo la premisa de que "la memoria colectiva no es edificable", el colectivo mantiene su vigilancia activa, convencido de que la unión de la fuerza social y el respaldo político logrará que el Parque Arqueológico de Baria sea, en poco tiempo, una realidad protegida para las generaciones futuras.

