Y han generado más de 2.000 jornales directos durante la ejecución de las obras
ALMERÍA HOY / 04·03·2026
La Sierra de Gádor estrena una renovada arquitectura forestal para protegerse del fuego. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha finalizado un ambicioso proyecto que ha permitido crear 520 hectáreas de áreas cortafuegos en la vertiente norte de este macizo. Las actuaciones se han concentrado en montes públicos de municipios clave como Alcolea, Laujar de Andarax, Fondón y Berja, logrando una estructura de bosque mucho más abierta y resistente ante el avance de las llamas.
Un bosque más abierto y resistente al cambio climático
La clave técnica de estos trabajos ha sido romper la continuidad de la vegetación. Según han explicado los responsables del servicio de Gestión del Medio Natural, se ha actuado sobre zonas de matorral y pinar especialmente vulnerables. Mediante el uso de maquinaria pesada y retroexcavadoras, se ha reducido la densidad de los pinos hasta dejar entre 100 y 350 ejemplares por hectárea. Esta transformación no solo dificulta que el fuego se propague de copa en copa, sino que permite que el monte soporte mejor las sequías extremas y el estrés hídrico al haber menos competencia por el agua entre los árboles.
Además de las líneas de cortafuegos, el proyecto ha incluido la adecuación de accesos forestales y una medida innovadora: la creación de 14 pequeñas charcas. Estos puntos de agua tienen una doble función, ya que sirven como abrevaderos para el ganado que participa en la Red de Áreas Pasto Cortafuegos de Andalucía, ayudando a que sean los propios animales los que mantengan el monte limpio de forma natural.
Una inversión millonaria para el pulmón de Almería
Este proyecto forma parte de una estrategia mucho más amplia de la Junta de Andalucía en la provincia. Entre los años 2022 y 2025, el Gobierno autonómico ha invertido más de diez millones de euros en tratamientos de este tipo sobre un total de 4.770 hectáreas. Manuel de la Torre, delegado territorial de Sostenibilidad, ha subrayado que estas inversiones son vitales no solo para prevenir desastres, sino para proteger el suelo de la erosión y facilitar la recarga de los acuíferos.
Más allá del beneficio medioambiental, estos trabajos han funcionado como un motor económico para la zona rural, generando más de 2.000 jornales directos durante la ejecución de las obras en la Sierra de Gádor. La apuesta por una nueva política forestal, respaldada por fondos europeos y la reciente Ley de Montes de Andalucía, busca convertir la gestión del campo en una herramienta de generación de empleo y seguridad frente a los retos del clima actual.
Un bosque más abierto y resistente al cambio climático
La clave técnica de estos trabajos ha sido romper la continuidad de la vegetación. Según han explicado los responsables del servicio de Gestión del Medio Natural, se ha actuado sobre zonas de matorral y pinar especialmente vulnerables. Mediante el uso de maquinaria pesada y retroexcavadoras, se ha reducido la densidad de los pinos hasta dejar entre 100 y 350 ejemplares por hectárea. Esta transformación no solo dificulta que el fuego se propague de copa en copa, sino que permite que el monte soporte mejor las sequías extremas y el estrés hídrico al haber menos competencia por el agua entre los árboles.
Además de las líneas de cortafuegos, el proyecto ha incluido la adecuación de accesos forestales y una medida innovadora: la creación de 14 pequeñas charcas. Estos puntos de agua tienen una doble función, ya que sirven como abrevaderos para el ganado que participa en la Red de Áreas Pasto Cortafuegos de Andalucía, ayudando a que sean los propios animales los que mantengan el monte limpio de forma natural.
Una inversión millonaria para el pulmón de Almería
Este proyecto forma parte de una estrategia mucho más amplia de la Junta de Andalucía en la provincia. Entre los años 2022 y 2025, el Gobierno autonómico ha invertido más de diez millones de euros en tratamientos de este tipo sobre un total de 4.770 hectáreas. Manuel de la Torre, delegado territorial de Sostenibilidad, ha subrayado que estas inversiones son vitales no solo para prevenir desastres, sino para proteger el suelo de la erosión y facilitar la recarga de los acuíferos.
Más allá del beneficio medioambiental, estos trabajos han funcionado como un motor económico para la zona rural, generando más de 2.000 jornales directos durante la ejecución de las obras en la Sierra de Gádor. La apuesta por una nueva política forestal, respaldada por fondos europeos y la reciente Ley de Montes de Andalucía, busca convertir la gestión del campo en una herramienta de generación de empleo y seguridad frente a los retos del clima actual.


