Nace la primera asociación nacional de policías locales para unificar criterios y mejorar su seguridad

El colectivo pone el foco en el incremento de la violencia contra las autoridades



ALMERÍA HOY / 03·02·2026

Este mes de febrero se ha formalizado la creación de Policías Locales Unidos (PLUS), la primera entidad de carácter nacional que agrupa a estos funcionarios con el fin de fortalecer la defensa de su profesión. La asociación (https://asoplus.es/) surge como respuesta a la creciente inseguridad y busca representar a los agentes de todas las comunidades autónomas para conseguir una ley de coordinación nacional que iguale las condiciones laborales, formativas y de medios técnicos en todos los municipios de España.

Desde la organización subrayan su independencia política, estableciendo en sus estatutos que su prioridad será la fiscalización de los organismos públicos en función de si mejoran o perjudican las condiciones de trabajo de la policía. La inscripción en PLUS es gratuita y está abierta tanto a agentes en activo como a jubilados, opositores y cuerpos auxiliares.

Reivindicaciones ante el aumento de la siniestralidad

El colectivo pone el foco en el incremento de la violencia contra las autoridades. Según los datos que maneja la asociación, el pasado año 2025 cerró con un repunte del 44% en las agresiones físicas a agentes respecto al ejercicio anterior. Ante este escenario, PLUS demanda un endurecimiento de las penas legales y la implementación de protocolos de defensa ante ataques con arma blanca.

Por otro lado, la asociación se suma a las críticas de otros sindicatos del sector respecto a la gestión administrativa de estas lesiones. Denuncian que se están emitiendo instrucciones para que las bajas médicas por heridas en acto de servicio se registren como enfermedad común, lo que a su juicio supone un menoscabo de sus derechos laborales y una forma de invisibilizar la realidad de la calle.

Para paliar esta situación, el colectivo reclama la obligatoriedad de equipos de protección individual, como chalecos antipunzón; programas de formación específicos en control físico bajo situaciones de alto estrés; y una revisión de los protocolos de actuación en intervenciones con personas bajo los efectos de sustancias o con alteraciones mentales.