La flota de arrastre almeriense inicia su descanso biológico tras un mes de enero marcado por la inactividad forzosa


Arrastreros en el Puerto de Garrucha

ALMERÍA HOY / 02·02·2026

Los puertos de la provincia de Almería presentan desde este lunes una estampa de amarre generalizado. Unas 50 embarcaciones de arrastre con base en Adra, Almería, Carboneras y Garrucha han comenzado hoy su periodo de veda, una pausa programada que se extenderá hasta el próximo 5 de marzo. Esta medida, que el sector cumple de forma voluntaria desde hace dos décadas, busca garantizar la sostenibilidad del ecosistema marino y facilitar que las especies comerciales puedan reproducirse y regenerarse sin presión pesquera.

Un arranque de año castigado por el clima

Sin embargo, este parón oficial llega en un momento de especial vulnerabilidad para las familias que dependen del mar. El balance del mes de enero ha sido desolador para el sector; antes de que el calendario obligara a detener las redes, la climatología ya se había encargado de paralizar el trabajo.

Las persistentes borrascas, el viento y el fuerte oleaje que han azotado el litoral almeriense durante las últimas semanas mantuvieron a la flota bloqueada en puerto durante gran parte del mes. Según las valoraciones del sector, la actividad fue mínima e intermitente, lo que provocó que la lonja apenas registrara movimiento y que las pérdidas económicas se acumularan incluso antes de empezar este descanso biológico.

Compromiso con la regeneración del caladero

A pesar del bache financiero provocado por el mal tiempo de enero, los pescadores mantienen su compromiso con el plan Medwest de gestión del esfuerzo pesquero. Esta inactividad de febrero no es solo un requisito legal, sino una herramienta esencial para que las poblaciones de peces se recuperen, asegurando así que, cuando las embarcaciones regresen a faenar en marzo, el caladero se encuentre en mejores condiciones.

Por el momento, las redes permanecerán guardadas y los motores apagados en los muelles almerienses durante las próximas cinco semanas, a la espera de que la primavera traiga consigo tanto una mejora del recurso marino como una tregua en las condiciones meteorológicas.