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| Explicación de entrada del Radón en edificios (Foto foronuclear.org) |
ALMERÍA HOY / 12·01·2026
La provincia de Almería ha iniciado 2026 consolidando su estrategia de protección radiológica al activar los protocolos de medición obligatoria de gas radón en 23 de sus municipios. Esta medida responde a la plena vigencia del Plan Nacional contra el Radón, una normativa que traspone directivas europeas y sigue las directrices del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El objetivo es mitigar la exposición a este gas radiactivo de origen natural en los entornos laborales, especialmente en aquellos situados en zonas con una geología que favorece su emanación.
El radón es un gas incoloro, inodoro e insípido que surge de la descomposición natural del uranio presente en rocas y suelos. Al ser un elemento gaseoso, puede filtrarse a través de las grietas y cimientos de los edificios, acumulándose en interiores. El riesgo es crítico porque la Organización Mundial de la Salud lo identifica como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. La normativa actual establece que los titulares de centros de trabajo situados en zonas de riesgo, especialmente en sótanos o plantas bajas, deben asegurar que la concentración no supere los 300 becquerelios por metro cúbico.
En Almería, la máxima prioridad de vigilancia recae sobre la denominada "Zona 2", que incluye localidades como Abrucena, Alboloduy, Alcudia de Monteagud, Bacares, Bayárcal, Benitagla, Benizalón, Castro de Filabres, Chercos y Gérgal. A esta lista se suman Laroya, Lubrín, Nacimiento, Ohanes, Olula de Castro, Paterna del Río, Senés, Serón, Sierro, Tahal, Uleila del Campo, Velefique y Las Tres Villas. En estos puntos, las empresas están obligadas a documentar la calidad del aire mediante detectores homologados, siendo el invierno la época recomendada para las pruebas debido a la menor ventilación y mayor acumulación del gas.
Fuera de la provincia almeriense, el mapa del radón en España muestra una incidencia desigual condicionada por la composición del terreno. Las zonas con mayor presencia de granito son las más expuestas. Galicia es la comunidad autónoma con mayor riesgo generalizado, seguida de cerca por Castilla y León, Extremadura y la Sierra de Guadarrama en Madrid. En estos territorios, al igual que en las áreas señaladas de Almería, la protección de los trabajadores ha pasado de ser una recomendación técnica a una obligación legal ineludible bajo el marco del Plan Nacional.
Además de los municipios de riesgo alto, el plan identifica en Almería otros 20 términos municipales en la "Zona 1" de riesgo moderado, entre los que destacan Abla, Fiñana, Níjar o Tabernas. Aunque en estas localidades la ley es menos estricta, las autoridades sanitarias instan a realizar mediciones preventivas y mejorar la ventilación. Con la aplicación de estas medidas, la provincia busca liderar la prevención de riesgos laborales de origen natural, garantizando espacios de trabajo saludables y cumpliendo con los estándares de seguridad radiológica que exige la Unión Europea.
MEDIDAS TÉCNICAS DE MITIGACIÓN SEGÚN LA NORMATIVA
Cuando las mediciones superan los umbrales de seguridad, las empresas y propietarios deben implementar soluciones de ingeniería diseñadas para impedir la acumulación del gas en el interior de los edificios:
- Barreras de protección: Instalación de láminas o membranas estancas al gas que impiden su paso desde el suelo hacia el interior de la estructura.
- Sellado de fisuras: Intervención en grietas, juntas de dilatación y encuentros de tuberías para eliminar cualquier vía de infiltración del radón.
- Despresurización del terreno: Instalación de sistemas de succión bajo la solera del edificio para captar el gas y expulsarlo a la atmósfera antes de que penetre en el local.
- Sistemas de ventilación: Implementación de ventilación mecánica controlada que garantice la renovación constante del aire viciado por aire limpio exterior.
El radón es un gas incoloro, inodoro e insípido que surge de la descomposición natural del uranio presente en rocas y suelos. Al ser un elemento gaseoso, puede filtrarse a través de las grietas y cimientos de los edificios, acumulándose en interiores. El riesgo es crítico porque la Organización Mundial de la Salud lo identifica como la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. La normativa actual establece que los titulares de centros de trabajo situados en zonas de riesgo, especialmente en sótanos o plantas bajas, deben asegurar que la concentración no supere los 300 becquerelios por metro cúbico.
En Almería, la máxima prioridad de vigilancia recae sobre la denominada "Zona 2", que incluye localidades como Abrucena, Alboloduy, Alcudia de Monteagud, Bacares, Bayárcal, Benitagla, Benizalón, Castro de Filabres, Chercos y Gérgal. A esta lista se suman Laroya, Lubrín, Nacimiento, Ohanes, Olula de Castro, Paterna del Río, Senés, Serón, Sierro, Tahal, Uleila del Campo, Velefique y Las Tres Villas. En estos puntos, las empresas están obligadas a documentar la calidad del aire mediante detectores homologados, siendo el invierno la época recomendada para las pruebas debido a la menor ventilación y mayor acumulación del gas.
Fuera de la provincia almeriense, el mapa del radón en España muestra una incidencia desigual condicionada por la composición del terreno. Las zonas con mayor presencia de granito son las más expuestas. Galicia es la comunidad autónoma con mayor riesgo generalizado, seguida de cerca por Castilla y León, Extremadura y la Sierra de Guadarrama en Madrid. En estos territorios, al igual que en las áreas señaladas de Almería, la protección de los trabajadores ha pasado de ser una recomendación técnica a una obligación legal ineludible bajo el marco del Plan Nacional.
Además de los municipios de riesgo alto, el plan identifica en Almería otros 20 términos municipales en la "Zona 1" de riesgo moderado, entre los que destacan Abla, Fiñana, Níjar o Tabernas. Aunque en estas localidades la ley es menos estricta, las autoridades sanitarias instan a realizar mediciones preventivas y mejorar la ventilación. Con la aplicación de estas medidas, la provincia busca liderar la prevención de riesgos laborales de origen natural, garantizando espacios de trabajo saludables y cumpliendo con los estándares de seguridad radiológica que exige la Unión Europea.
MEDIDAS TÉCNICAS DE MITIGACIÓN SEGÚN LA NORMATIVA
Cuando las mediciones superan los umbrales de seguridad, las empresas y propietarios deben implementar soluciones de ingeniería diseñadas para impedir la acumulación del gas en el interior de los edificios:
- Barreras de protección: Instalación de láminas o membranas estancas al gas que impiden su paso desde el suelo hacia el interior de la estructura.
- Sellado de fisuras: Intervención en grietas, juntas de dilatación y encuentros de tuberías para eliminar cualquier vía de infiltración del radón.
- Despresurización del terreno: Instalación de sistemas de succión bajo la solera del edificio para captar el gas y expulsarlo a la atmósfera antes de que penetre en el local.
- Sistemas de ventilación: Implementación de ventilación mecánica controlada que garantice la renovación constante del aire viciado por aire limpio exterior.


