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El alcalde busca solución para el transporte escolar de los cuatro niños de Pulpí y un taxista se ofrece gratuitamente

Desde hoy, Pablo, un profesional del volante, acerca a los alumnos al centro escolar y los recoge a la salida


Padres de Pulpí, junto al alcalde, se concentran por los problemas del transporte escolar (archivo).

ALMERÍA HOY / 20·11·2018

Fin al calvario de Tamara, la madre de cinco hijos afincada en Pulpí que se estaba viendo obligada a llevar y recoger diariamente a sus pequeños al colegio, recorreindo varios kilómetros a pie cruzando cruzo por el campo y las vías del tren con los niños, las mochilas y el más peque de todos, de sólo 3 años de edad, en brazos. «No soy un burro de carga», se quejaba la madre en declaraciones a RADIO ACTUALIDAD. Parece que, desde hoy, no lo volverá a ser.

Y es que las gestiones realizadas por el alcalde pulpiñeño, Juan Pedro García (PP), para dar con un solución han terminado con Pablo, un taxista del municipio levantino, ofreciéndose a llevarles de manera gratuita. Así, mientras el Ayuntamiento se ofrecía a abonar el servicio de este taxi para que transportara a Tamara y a sus hijos, este taxista se ha ofrecido altruistamente porque, explica, él también tiene una hija pequeña.

Además, el regidor de Pulpí no ha querido entrar en valoraciones políticas del problema del transporte escolar en la zona, que ya llevó recientemente a varios padres, con Juan Pedro García a la cabeza, a concentrarse en protesta por la gestión de la situación por parte de la Delegación de Educación de la Junta de Andalucía.


Antecedentes

Cruzo por el campo y las vías del tren con los niños, las mochilas y el pequeño de 3 años en brazos. No soy un burro de carga». Así se expresa Tamara, madre de cinco hijos de entre tres y 12 años, y residente en Pulpí, que aseguraba estar viviendo un calvario para que sus pequeños acudan a la escuela por los problemas del transporte escolar en determinadas zonas del Levante almeriense.

«A mí en principio me corresponde el colegio del barrio, el de la Fuente, pero está saturado y no hay plaza. Así que me lo trasladan al colegio Emilio Zurano por decisión de ellos. Hay unos tres kilómetros, no hay acera, no es seguro para los peatones. Una de dos, o coges la avenida que rodea el pueblo entero, o vas por mitad del campo cruzando las vías del tren, que es mi caso».

En ese sentido, explica que para que el camino de los menores sea un poco más corto, «cruzo por el campo y las vías del tren con los cuatro niños pequeños, las mochilas, el pequeño de tres años en brazos. Yo no puedo con los cuatro niños, el carrito, las mochilas, no soy un burro de carga», lamenta.

«Cuando a mí me dicen que me mandan los niños al colegio de Pulpí donde hay plaza, me dicen que tengo transporte escolar. Yo les comuniqué que no tengo vehículo, y me dijeron que no me preocupara, que había transporte escolar, que los recogían en la plazoleta de la Fuente, y de ahí los llevan directos al colegio. Claro, yo no puse impedimento ninguno», explica subrayando que, actualmente, «salgo de mi casa a las 8 de la mañana para que estén en el colegio a las 9. Y a la vuelta igual, llegan en casa en vez de a las 2 y media, tardan hora y media andando».

Y todo pese a que, como dice ella, «transporte escolar haberlo hay». «El autobús va medio vacío, pero me deniegan la autorización. He mandado un escrito a Almería, me dijeron que no lo habían recibido, volví a mandarlo certificado, y sigo sin respuesta alguna. Ahora empiezan las lluvias, y como comprenderán no voy a ir a través del campo, con todo el fango, y los cuatro niños». Por eso, ha comunicado su caso a los servicios sociales correspondientes.