Las camisetas


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

La que se ha liado con las camisetas de apoyo a los caballas y algunos jugadores del Real Madrid. Le tengo que preguntar a mi nieto, que no se pierde uno del Almería, si los jugadores rojiblancos se han puesto la camiseta en apoyo a los ceutíes. Si ha sido un acuerdo al que han llegado los responsables de la liga (puedo estar equivocado, no tengo ni idea de cómo se mueven estos tiburones del fútbol), pero viendo el dinero que mueven en el mismo, se puede uno imaginar los intereses que se juegan. Y no veo que algunos directivos quieran hacerle un roto. ¡Que dice usted un roto, ni un descosido son capaces de hacerle estos guripas al rey de Marruecos! Pero me quedo a la espera de lo que me cuente mi nieto.

Cada uno es libre de ponerse la camiseta que le da la gana. En eso creo que todos debemos estar de acuerdo. Pero si no te la vas a poner, hazlo desde el principio. Sé valiente y sal sin ella al campo, no hagas el paripé, que es lo que se ha visto levantando en medio del campo una parte de la camiseta para que no se viera el mensaje dedicado a los ciudadanos de Ceuta. Son cobardes estos tíos. Jugaran al fútbol como nadie, ganaran dinero a patadas, que es lo que saben hacer, y muy bien, por cierto, pero demuestran como personas que son unos cobardes al intentar ocultar una parte de la camiseta ante las cámaras de cientos de fotógrafos y de televisión. No soy aficionado del Real, tampoco del separatista Barsa, pero mientras la postura egoísta y estelada del rey de la compra de árbitros se pueden entender desde el secesionismo catalán, otra cosa es que algún día se le prohíba jugar en la liga española, la cobarde de estos jugadores del Madrid no.

Se pusieron la camiseta en el vestuario dando la imagen a los compañeros de que estaban con el mensaje, salieron con ella por el túnel de acceso al campo, y cuando llegaban a este, les entró una colitis, menuda colitis, y como no era cosa de quitarse la camisola, decidieron levantar la misma hasta la altura del pecho para que no se viera el mensaje. Se equivocaron.

Si querían pasar inadvertidos, si no deseaban dejar su nombre empañado ante el rey alauita, que es lo que debían ir buscando con ese gesto valiente para ellos ante Marruecos, han conseguido que muchos españoles, los que pagan sus fabulosos sueldos en el Madrid, les vean como unos cobardes. No tengo ni idea de lo que va a hacer don Florentino, el electo presidente, pero son muchas las voces de viejos socios, señor Pérez, que se han levantado contra lo ocurrido, y que claman en recuerdo de un presidente como don Santiago, que tenía muy claro lo que significaba entonces jugar en el Real Madrid. Es evidente que ha cambiado lo suyo desde entonces.