Eso, a Vivas, pregúntale


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

¿Se puede ser más estúpido, más grosero y con menos empatía? Se puede. Y hasta en eso gana y por goleada el presidente español.

“Estoy bien. Son las cinco y no he comido. Que lo pidan. He trabajado y por lo tanto tengo derecho a vacaciones”. No creo que haga falta que sigamos. Tenemos a un presidente que como político es un grosero, un estúpido y como dicen en Graná: “tiene una mala follá que se la pisa”.

No le pedimos a nuestros representantes que sean angelitos de Dios, o representantes de él de la tierra, para eso ya tenemos a los Cobos y los Cantero, pero por lo menos algo de empatía con la gente a la que dice representar y gobernar. Ni por esas. No es que sea un mentiroso, que lo es y compulsivo, es que tras una trola y de las gordas, de las que no se creen ni sus más fieles seguidores, ejemplo Puente o Hernando, sale en rueda de prensa como si tuviera la verdad por bandera y la honradez como forma de vida.

La contestación dada a un periodista, echando el muerto de la crisis de Ceuta al presidente Vivas, demuestra una vez más, y van ochocientas mil, el carácter del personaje, el linaje político que le acompaña y lo que se puede esperar de él. Vivas está aprendiendo, tarde ciertamente, con quién ha estado pactando en los últimos años. Pedro es la serpiente más venenosa que en política uno se pueda encontrar. Lo hizo con sus compañeros con la urna tras la cortina, con unas primarias en las que jugó a muerte contra todo el que se le opusiera, que no le costó esfuerzo alguno echar del partido a viejos militantes, solo porque se han quejado de su forma de hacer política. Si eso lo ha hecho con sus compañeros, qué nos podemos esperar de semejante personaje cuando se trata de un rival, un contrario, un facha del Pp.

El presidente Vivas lo está aprendiendo en su propia carne. Pero no es algo nuevo. Lo venimos viendo desde el 2018 con sus pactos, sus socios y su asalto a las instituciones. Hoy son capaces de votar a favor de Marruecos en Bruselas, y se quedan tan tranquilos, votan en contra de Ceuta y lo hacen con la sonrisa del que tiene la “mala follá de Graná” a espuertas. Tengamos una cosa clara, no es solo Pedro Sánchez, nos queremos olvidar de todos aquellos que le siguen el juego, que votan como él quiere, lo que sale de esa chulería rufianesca con la que dice: "Eso, a Vivas", sin pensar si beneficia o castiga a una provincia española. No es solo el mala follá de Pedro, son todos aquellos que hoy comulgan con sus mentiras, que las pregonan a los cuatro vientos, y fundamentalmente los que en los distintos parlamentos, diputaciones y ayuntamientos votan la política de este psicópata político que nos está gobernando.

Pero a él no le pregunten por Ceuta, eso a Vivas. ¿Canalla, o algo más?