¡Mamarrachos!


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Mientras España se quema los mamarrachos, adefesios, esperpentos y fantoches que viven de la política se pelean. Mientras los montes arden y miles de vecinos tienen que abandonar sus hogares, los mamarrachos, esos que no tienen sentido del ridículo, que viven de la política se pelean, se insultan, y nos acojonan a los ciudadanos, que es lo peor. Ya sabemos lo que son los políticos españoles, unos mamarrachos, a los que según el diccionario no debemos tomar en serio, ni ser tratados con respeto. Las definiciones no son mías, las puede usted consultar en los libros de la Rae. A mí nunca se me hubiera ocurrido etiquetarlos así, pero ya que han sido ellos los que se autodenominado de esa manera, no tengo inconveniente alguno en reconocer que es una buena manera de adjetivar lo que son, o por lo menos lo que nos ofrecen cuando de trabajar por el personal que les paga el sueldo se trata.

No me digan que no es una pena que tengamos en vez de políticos serios, preocupados por el dinero de los ciudadanos, honestos con el gasto, con las leyes, con los presupuestos, con los enchufes a unos ridículos mamarrachos al frente de la gestión de este país, con todas sus comunidades dentro. Pues en manos de estos políticos está la seguridad de nuestro país, la de los ciudadanos que en ella conviven, y de no poner remedio cuanto antes, la de las generaciones venideras, esas que ya nacen con una deuda de miles de euros sobre sus espaldas por culpa de estos mamarrachos que nos desgobiernan.

El termino ha nacido tras los impresionantes incendios que asolan el centro de la península, casi al mismo tiempo que se daba por terminado el que se llevó la vida de trece personas en Almería. Si son unos mamarrachos los del centro, se lo están diciendo ellos mismos, a mí no me miren, donde solo se está quemando el monte, donde no hay una sola víctima cuando tecleo en el ordenador, y solo hay que lamentar el desalojo de familias, de pueblos enteros que suman más de cien mil personas, ¿qué tendrían que decirse entre ellos los chicos de la política que han participado en el de Almería y que ha costado la vida a trece seres humanos?

Eso, ¿qué habría que decirles?

Reconozco que lo de mamarracho se les queda corto, no deja de ser un adefesio, un fantoche, un estrafalario, de aspecto ridículo e informal, sin seriedad, alguien que no merece que los miremos o los tratemos con respeto. Entrarían también lo de payaso o bufón en este apartado, según la Rae. Pero cuando han muerto trece personas, cuando más de cien mil han tenido que abandonar sus hogares, cuando miles de hectáreas están cayendo bajo las llamas en nuestros montes, hablar de nuestros políticos como unos simples mamarrachos, no deja de ser un favor que les hacemos. No deja de ser un insulto leve, demasiado leve, para la responsabilidad que se tiene cuando se han abandonado los montes, cuando no se ha hecho nada por su limpieza, y ahora los vemos arder ante la mirada de estos mamarrachos de políticos que soportamos.

¿Hasta cuándo? Es la gran pregunta que nos debemos hacer.