ALMERÍA HOY / 23·07·2026
El incendio forestal declarado hace dos semanas en el municipio almeriense de Los Gallardos ha sido calificado como un evento extraordinario por su inusual velocidad de propagación y comportamiento impredecible. Durante su comparecencia a petición propia ante el Pleno del Parlamento de Andalucía, Antonio Sanz, vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta, ofreció los detalles y la cronología de la actuación pública frente a una tragedia que se ha cobrado la vida de 13 personas. Asimismo, el consejero subrayó que, aunque el fuego se encuentra controlado, las labores continúan y todavía no se da por extinguido de forma oficial.
El consejero inició su intervención expresando sus condolencias hacia las familias de los fallecidos y deseando la recuperación de las personas que resultaron heridas, de las cuales algunas permanecen en estado de extrema gravedad. En su discurso, reconoció el trabajo desarrollado por los efectivos de extinción, entre los que figuran el operativo de la Agencia de Emergencias de Andalucía, el dispositivo Infoca, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil, al tiempo que agradeció la labor e implicación de los responsables municipales de las localidades afectadas por las llamas: Los Gallardos, Bédar, Antas y Lubrín.
Ajuste de la superficie calcinada y estado actual del fuego
Sanz puntualizó que la superficie dañada asciende finalmente a 5.200 hectáreas, corrigiendo la estimación inicial que situaba el impacto cerca de las 7.000 hectáreas. Esta actualización se ha realizado tras contrastar los datos con las mediciones proporcionadas por el sistema satelital Copernicus. Por otro lado, la administración remarcó que el operativo sigue trabajando en la zona, ya que el siniestro no se ha dado formalmente por concluido. Respecto al origen y los desencadenantes del fuego, las autoridades mantienen abierta la investigación correspondiente.
Justificación de la gestión del sistema de alerta de emergencias
En relación con la decisión de no activar el protocolo de avisos masivos «Es-Alert» durante las primeras fases del suceso, el responsable autonómico defendió que la emisión de una alarma generalizada habría entrañado un riesgo añadido. Según la explicación brindada, la virulencia del incendio exigía aplicar evacuaciones progresivas y confinamientos delimitados por zonas. Una notificación masiva sin segmentar podría haber provocado desplazamientos prescindibles y colapsado las vías de circulación en momentos de máxima complejidad operativa.
El consejero inició su intervención expresando sus condolencias hacia las familias de los fallecidos y deseando la recuperación de las personas que resultaron heridas, de las cuales algunas permanecen en estado de extrema gravedad. En su discurso, reconoció el trabajo desarrollado por los efectivos de extinción, entre los que figuran el operativo de la Agencia de Emergencias de Andalucía, el dispositivo Infoca, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y la Guardia Civil, al tiempo que agradeció la labor e implicación de los responsables municipales de las localidades afectadas por las llamas: Los Gallardos, Bédar, Antas y Lubrín.
Ajuste de la superficie calcinada y estado actual del fuego
Sanz puntualizó que la superficie dañada asciende finalmente a 5.200 hectáreas, corrigiendo la estimación inicial que situaba el impacto cerca de las 7.000 hectáreas. Esta actualización se ha realizado tras contrastar los datos con las mediciones proporcionadas por el sistema satelital Copernicus. Por otro lado, la administración remarcó que el operativo sigue trabajando en la zona, ya que el siniestro no se ha dado formalmente por concluido. Respecto al origen y los desencadenantes del fuego, las autoridades mantienen abierta la investigación correspondiente.
Justificación de la gestión del sistema de alerta de emergencias
En relación con la decisión de no activar el protocolo de avisos masivos «Es-Alert» durante las primeras fases del suceso, el responsable autonómico defendió que la emisión de una alarma generalizada habría entrañado un riesgo añadido. Según la explicación brindada, la virulencia del incendio exigía aplicar evacuaciones progresivas y confinamientos delimitados por zonas. Una notificación masiva sin segmentar podría haber provocado desplazamientos prescindibles y colapsado las vías de circulación en momentos de máxima complejidad operativa.

