¡Que tenga suerte!


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Si el tiempo no lo impide, el sol brillará en todo lo alto, el mar lucirá sus aguas azules, San Antonio se habrá ido a descansar tras su fiesta grande del lunes, los ediles de Carboneras se despertaran libres, no sabemos hasta donde siervos, y a lo largo del día de hoy les pueden ofrecer a sus vecinos, los que en su día les votaron para estar al frente del ayuntamiento, la última decisión sobre la licencia de obras del Algarrobico, dada en su día alegremente, con la ilusión de tener un gran hotel en sus playas. Hoy puede ser la caída del telón a una historia que lleva más de veinte años dando vueltas en despachos, administraciones e instituciones políticas. La fecha será histórica, apunten en su memoria: Miércoles, 17 de junio del 2026.

Aún se recuerda aquella mañana en la que un juez almeriense, del hermoso pueblo de Berja, paraba las obras del hotel. Y desde entonces todo lo que ha llovido. Veinte años lloviendo sobre su licencia, los hombres que la dieron, los informes que desde la Junta la bendijeron, las ayudas económicas que llegaron desde el gobierno central a la construcción. Todo había sido un caos, según algunas informaciones. La licencia no se ajustaba a derecho, los informes de la Junta una prevaricación, las subvenciones del gobierno ilegales. Todo un despropósito que ha durado veinte años, veinte. ¿Y creen ustedes que ha acabado? Veremos lo que sale hoy de la reunión municipal. Y no olviden que estas situaciones llegan hasta las más altas instancias, por lo que algún tribunal europeo, me indica un jurista, puede tener alguna palabra más sobre el derribo del hotel.

Volviendo al día de hoy, no debe ser fácil deshojar la margarita de la decisión a tomar por los concejales. Si lo fuera, hace años que estaría tomada, y el esqueleto del edificio habría desaparecido del paisaje carbonero. No sé si ha sido una noche toledana la que han vivido los responsables de votar en el pleno de hoy, pero imagino que no ha debido ser muy descansada. Son conscientes los ediles de uno y otro partido, imagino, de lo que se juega el ayuntamiento, y que las cuestiones municipales al final, para desgracia, la pagan siempre los ciudadanos. ¡Siempre los ciudadanos! Que no se equivoquen, debe ser la oración que se oye en el pueblo en estas horas en las que la licencia del hotel está en el corredor de la muerte. ¡Que no se equivoquen!

En el pueblo se cuenta que Salvador Hernández, el alcalde que lleva la moción al pleno para declarar ilegal la licencia dada al hotel, ha solicitado a las distintas administraciones su apoyo ante lo que le pueda caer al ayuntamiento con su decisión de hoy.

¡Que tenga suerte!