La mesa del convento


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Tras las votaciones del pasado jueves, los populares se hacen con la mayoría de la mesa del convento, el presidente de la misma seguirá siendo el que ya estuvo en la legislatura anterior, Aguirre. Aguerrido en algún momento se lo notó en el pasado, por lo que hay quien apuntaba a que en esta ocasión sería sustituido. No es lo mismo presidir un parlamento con mayoría absoluta, que hacerlo cuando te faltan dos votos para lograr la tranquilidad. Y hay quien piensa que al bueno de Aguirre le han dado el caramelo de la presidencia el jueves, que lo chupe durante unos días, que llegará el momento para descabalgarlo, en cuanto se llegue a un acuerdo entre Pp y Vox. No estoy tan convencido de ello, aunque se haya escuchado en las voces de líderes de opinión a los que los andaluces pagamos su presencia en el Canal de Sevilla y Málaga.

Para algunos no fue sorpresa la votación de la mesa. Algunos pensamos que sí ha sido, y gorda, y que habrá que esperar los próximos días para poder analizar hasta donde llega la misma. No hay prisa, decía Juanma. Y todo indica que así lo ha visto él, y lo ha puesto en marcha. No se sabe nada de lo que se dijeron en una reunión informal entre Abascal y Moreno, pero es de imaginar que hablaron, y que aparte de desearse buena y sana vida entre ellos y sus familias, el tema del pacto en el convento estaría en el misma. Nada ha trascendido de lo manifestado. Y llama la atención la tranquilidad que han mostrado los dos partidos tras la primera reunión seria mantenida dos días antes de la toma de posesión de sus bien pagadas señorías, así como la votación de la mesa.

¿Qué hay escondido que todavía no se ha dado a conocer? Es indudable que tras escuchar a Manolo Gavira el pasado jueves, algo debe haber, pues la mano del hombre seguía tendida tras no tener representación en la mesa, y diría que, hasta una media sonrisa, en una cara que es cierto, lo de sonreír no parece que vaya con ella, se entreveía.

La gran pregunta es. ¿Si Vox no quería nada de la mesa, no será porque debe tener atado algo mejor para esos dos votos decisivos que atesora? Y lo único que se le ocurre a uno es, que algunos de sus nombres lleguen a una consejería de la Junta. Si el pasado jueves se hubiera llegado a ese pacto esperado, si un nombre de Vox hubiera sido votado para la presidencia del parlamento, lo mismo Juanma Moreno habría logrado cuatro de años de gobierno en solitario, con algunas prebendas más para los de Abascal. Pero vemos que no ha sido así, por lo que hay que pensar en que los de Vox han puesto precio a sus dos votos y tienen todas las papeletas para estar en el gobierno de Juanma Moreno. No habrá que esperar mucho para saber si estamos equivocados.