![]() |
| .. |
PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Andrés Góngora, el eterno líder del campo almeriense a través de Coag, hace unos días, quizá semanas, la actualidad nacional nos hace que nos olvidemos demasiado de lo provincial y local, nos dejaba unas declaraciones que llamaban la atención. Decía el hombre del campo:
“Vamos a poner el foco en el agua”
Ando escribiendo durante unos cuantos años en esta y sobre esta provincia. Y que sepa, que recuerde, el único foco que hemos tenido a lo largo de muchas décadas, algunas olvidadas, ha sido el agua, siempre el agua. La eterna sequía de la seca Almería. Desde aquellos años cincuenta, sesenta, en los que niños leíamos en los caminos de Almería:
¡Más agua, más árboles!
¿Te acuerdas de ello, Andrés? Quizás no tengas edad.
Hasta en los tiempos modernos en los que, si algo ha tenido preocupados a los agricultores almerienses, a los regantes y a los sectores cercanos, empezando por los económicos, era el agua. Aún se recuerda las lecciones, cada vez que hablaba, que ofrecía don Juan del Aguila, nos legó un gran instrumento, que espero siga en buenas manos, sobre la necesidad hídrica de esta provincia. No se nos puede olvidar que un gobernador civil llegado desde la Ugt, Tomás Azorín, entonces aún se les llamaba así, no había llegado el pacto de Aznar con Pujol para quitarles el nombre, hubo un movimiento para prohibir la construcción de invernaderos en el Poniente, ante la bajada que se preveía de los acuíferos de la zona.
El agua ha sido siempre el gran dilema de esta tierra, por lo que no se entiende demasiado el que este sea el momento de poner el foco en el agua. Para algunos no ha dejado de ser nunca el foco, el faro, el fin ha conseguir para una tierra seca, como la nuestra, que viene demostrando que con agua somos líderes agrícolas.
Solo me queda por pensar que se han manipulado las palabras de Andrés. Que las tierras de secano deben ser protegidas, estoy de acuerdo, pero no desde hoy, debían venir siendo protegidas desde hace años. Pero las políticas, las de los ecologistas con tanta impronta en la vida de nuestros pueblos, y con el miedo de los políticos ante el empuje de estos, ha venido siendo uno de los dramas que se siguen viviendo en gran parte del interior de Almería. Y encima, en muchos de ellos sin problemas de agua, por si no lo saben, con fincas regadas a manta, sí, a manta, y sin que nadie le ponga remedio, falta de coraje o valentía en algunos dirigentes. Y todo por aquello de que los alcaldes no han impuesto, por miedo a los votos, un riego por goteo selectivo que deberían estar pagando los vecinos y con el que no están de acuerdo.
“Vamos a poner el foco en el agua”
Ando escribiendo durante unos cuantos años en esta y sobre esta provincia. Y que sepa, que recuerde, el único foco que hemos tenido a lo largo de muchas décadas, algunas olvidadas, ha sido el agua, siempre el agua. La eterna sequía de la seca Almería. Desde aquellos años cincuenta, sesenta, en los que niños leíamos en los caminos de Almería:
¡Más agua, más árboles!
¿Te acuerdas de ello, Andrés? Quizás no tengas edad.
Hasta en los tiempos modernos en los que, si algo ha tenido preocupados a los agricultores almerienses, a los regantes y a los sectores cercanos, empezando por los económicos, era el agua. Aún se recuerda las lecciones, cada vez que hablaba, que ofrecía don Juan del Aguila, nos legó un gran instrumento, que espero siga en buenas manos, sobre la necesidad hídrica de esta provincia. No se nos puede olvidar que un gobernador civil llegado desde la Ugt, Tomás Azorín, entonces aún se les llamaba así, no había llegado el pacto de Aznar con Pujol para quitarles el nombre, hubo un movimiento para prohibir la construcción de invernaderos en el Poniente, ante la bajada que se preveía de los acuíferos de la zona.
El agua ha sido siempre el gran dilema de esta tierra, por lo que no se entiende demasiado el que este sea el momento de poner el foco en el agua. Para algunos no ha dejado de ser nunca el foco, el faro, el fin ha conseguir para una tierra seca, como la nuestra, que viene demostrando que con agua somos líderes agrícolas.
Solo me queda por pensar que se han manipulado las palabras de Andrés. Que las tierras de secano deben ser protegidas, estoy de acuerdo, pero no desde hoy, debían venir siendo protegidas desde hace años. Pero las políticas, las de los ecologistas con tanta impronta en la vida de nuestros pueblos, y con el miedo de los políticos ante el empuje de estos, ha venido siendo uno de los dramas que se siguen viviendo en gran parte del interior de Almería. Y encima, en muchos de ellos sin problemas de agua, por si no lo saben, con fincas regadas a manta, sí, a manta, y sin que nadie le ponga remedio, falta de coraje o valentía en algunos dirigentes. Y todo por aquello de que los alcaldes no han impuesto, por miedo a los votos, un riego por goteo selectivo que deberían estar pagando los vecinos y con el que no están de acuerdo.

