Perfeccionaron el método tradicional de suplantación de organismos financieros al incorporar una fase presencial
ALMERÍA HOY / 05·06·2026
La Policía Nacional arrestó en Almería a tres varones de nacionalidad española como presuntos autores de los delitos de estafa y pertenencia a grupo criminal. Los investigados perfeccionaron el método tradicional de smishing y vishing financiero al incorporar una fase presencial para reforzar la credibilidad del engaño y neutralizar las sospechas de las víctimas.
El modus operandi se detectó tras la denuncia de una víctima que recibió un mensaje SMS que alertaba de un cargo falso en su cuenta, seguido de una llamada de un supuesto empleado del departamento de seguridad de su banco. El falso trabajador la convenció para anular sus tarjetas y le indicó que un empleado iría a su domicilio a recogerlas. Minutos después, un joven acudió a la vivienda, se identificó verbalmente como trabajador de la entidad y se apoderó de dos tarjetas.
Con estas tarjetas se realizaron reintegros en efectivo, compras y operaciones por Bizum por un total de 6.377,10 euros. La estructura criminal tenía un reparto de tareas claro: captación telefónica, recogida física de tarjetas, extracción de efectivo, compras fraudulentas y retirada de los productos adquiridos.
La operación policial comenzó en un establecimiento comercial de Almería, donde el personal detectó a un hombre que intentaba pagar dos teléfonos móviles de alta gama, valorados en 2.328 euros, con una tarjeta a nombre de un tercero. La gerente identificó a este individuo como el mismo que semanas antes había retirado otros dispositivos tecnológicos de alto valor, un hecho que ya investigaba la Jefatura Superior de Policía de Aragón tras una estafa previa de 5.650 euros en una tienda en línea. El Grupo VI de Ciberdelincuencia de Almería cruzó los datos de Zaragoza, grabaciones de cajeros y movimientos bancarios para identificar a los implicados.
El primer sospechoso fue detenido en la tienda mientras realizaba la compra fraudulenta. El segundo fue arrestado al día siguiente cerca de su domicilio tras comprobarse que fue quien acudió a la vivienda de la víctima a por las tarjetas. En los registros se intervinieron once teléfonos móviles, dos ordenadores portátiles, cajas vacías, facturas y una tarjeta bancaria, efectos vinculados a los fraudes de Zaragoza y Almería.
El tercer investigado, considerado una pieza relevante de la estructura, fue localizado más tarde cuando acudió a recoger sus pertenencias cerca de la casa de otro de los arrestados. Al notar la presencia policial, intentó huir a pie y ofreció una resistencia activa, por lo que los agentes tuvieron que reducirlo en plena vía pública empleando la fuerza mínima imprescindible.
Este último detenido acumulaba numerosos antecedentes por estafa, blanqueo de capitales, robos con fuerza, allanamiento de morada y pertenencia a grupo organizado, además de cuatro requisitorias judiciales en vigor dictadas por juzgados de Cáceres, Montijo, Puente Genil y Santander. De los otros dos implicados, uno cuenta con una reseña por lesiones y el otro carece de antecedentes. Los tres arrestados quedaron en libertad provisional tras ser puestos a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Almería.
El modus operandi se detectó tras la denuncia de una víctima que recibió un mensaje SMS que alertaba de un cargo falso en su cuenta, seguido de una llamada de un supuesto empleado del departamento de seguridad de su banco. El falso trabajador la convenció para anular sus tarjetas y le indicó que un empleado iría a su domicilio a recogerlas. Minutos después, un joven acudió a la vivienda, se identificó verbalmente como trabajador de la entidad y se apoderó de dos tarjetas.
Con estas tarjetas se realizaron reintegros en efectivo, compras y operaciones por Bizum por un total de 6.377,10 euros. La estructura criminal tenía un reparto de tareas claro: captación telefónica, recogida física de tarjetas, extracción de efectivo, compras fraudulentas y retirada de los productos adquiridos.
La operación policial comenzó en un establecimiento comercial de Almería, donde el personal detectó a un hombre que intentaba pagar dos teléfonos móviles de alta gama, valorados en 2.328 euros, con una tarjeta a nombre de un tercero. La gerente identificó a este individuo como el mismo que semanas antes había retirado otros dispositivos tecnológicos de alto valor, un hecho que ya investigaba la Jefatura Superior de Policía de Aragón tras una estafa previa de 5.650 euros en una tienda en línea. El Grupo VI de Ciberdelincuencia de Almería cruzó los datos de Zaragoza, grabaciones de cajeros y movimientos bancarios para identificar a los implicados.
El primer sospechoso fue detenido en la tienda mientras realizaba la compra fraudulenta. El segundo fue arrestado al día siguiente cerca de su domicilio tras comprobarse que fue quien acudió a la vivienda de la víctima a por las tarjetas. En los registros se intervinieron once teléfonos móviles, dos ordenadores portátiles, cajas vacías, facturas y una tarjeta bancaria, efectos vinculados a los fraudes de Zaragoza y Almería.
El tercer investigado, considerado una pieza relevante de la estructura, fue localizado más tarde cuando acudió a recoger sus pertenencias cerca de la casa de otro de los arrestados. Al notar la presencia policial, intentó huir a pie y ofreció una resistencia activa, por lo que los agentes tuvieron que reducirlo en plena vía pública empleando la fuerza mínima imprescindible.
Este último detenido acumulaba numerosos antecedentes por estafa, blanqueo de capitales, robos con fuerza, allanamiento de morada y pertenencia a grupo organizado, además de cuatro requisitorias judiciales en vigor dictadas por juzgados de Cáceres, Montijo, Puente Genil y Santander. De los otros dos implicados, uno cuenta con una reseña por lesiones y el otro carece de antecedentes. Los tres arrestados quedaron en libertad provisional tras ser puestos a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Almería.
