ALMERÍA HOY / 16·06·2026
Un control rutinario en las carreteras de Almería ha vuelto a demostrar que los agentes de Tráfico no pasan por alto ni el más mínimo detalle en la supervisión de los transportistas profesionales. Lo que a simple vista podría parecer una infracción administrativa menor ha terminado con dos personas bajo investigación penal y con la posibilidad de afrontar penas de prisión.
Los hechos ocurrieron el pasado 11 de mayo en el término municipal de La Mojonera, cuando agentes del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Almería detuvieron un vehículo de transporte de mercancías. Al revisar el tacógrafo digital, comprobaron de inmediato que la tarjeta de conductor insertada pertenecía a otra persona que ni siquiera viajaba en el camión.
Esta práctica, que algunos conductores aún consideran un truco menor para evitar las sanciones por exceso de horas al volante, es un objetivo prioritario en las inspecciones de carretera. El Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (G.I.A.T.) asumió el caso para realizar un análisis exhaustivo de los tiempos de conducción y descanso. Como resultado, los agentes han investigado penalmente tanto al conductor del camión, en calidad de autor, como al titular legítimo de la tarjeta, considerado cooperador necesario.
Consecuencias que van más allá de una multa de tráfico
El uso de una tarjeta de tacógrafo ajena no se salda con una simple sanción económica. La Guardia Civil tramita estos casos directamente por la vía penal al considerarlos un supuesto delito de falsedad documental en documento oficial.
De acuerdo con el artículo 392 del Código Penal, el conductor implicado se enfrenta ahora a una posible pena de prisión que oscila entre los seis meses y los tres años, además de una multa que puede prolongarse de seis a doce meses. Las diligencias correspondientes ya han sido remitidas a la Presidencia del Tribunal de Instancia de El Ejido.
La Guardia Civil recuerda que el control estricto de los tiempos de conducción y descanso es fundamental para evitar la fatiga al volante, un factor de riesgo crítico para la seguridad vial. Asimismo, estas inspecciones minuciosas buscan erradicar la competencia desleal en el sector del transporte, garantizando que todas las empresas compitan bajo las mismas reglas reguladoras.
Los hechos ocurrieron el pasado 11 de mayo en el término municipal de La Mojonera, cuando agentes del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Almería detuvieron un vehículo de transporte de mercancías. Al revisar el tacógrafo digital, comprobaron de inmediato que la tarjeta de conductor insertada pertenecía a otra persona que ni siquiera viajaba en el camión.
Esta práctica, que algunos conductores aún consideran un truco menor para evitar las sanciones por exceso de horas al volante, es un objetivo prioritario en las inspecciones de carretera. El Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (G.I.A.T.) asumió el caso para realizar un análisis exhaustivo de los tiempos de conducción y descanso. Como resultado, los agentes han investigado penalmente tanto al conductor del camión, en calidad de autor, como al titular legítimo de la tarjeta, considerado cooperador necesario.
Consecuencias que van más allá de una multa de tráfico
El uso de una tarjeta de tacógrafo ajena no se salda con una simple sanción económica. La Guardia Civil tramita estos casos directamente por la vía penal al considerarlos un supuesto delito de falsedad documental en documento oficial.
De acuerdo con el artículo 392 del Código Penal, el conductor implicado se enfrenta ahora a una posible pena de prisión que oscila entre los seis meses y los tres años, además de una multa que puede prolongarse de seis a doce meses. Las diligencias correspondientes ya han sido remitidas a la Presidencia del Tribunal de Instancia de El Ejido.
La Guardia Civil recuerda que el control estricto de los tiempos de conducción y descanso es fundamental para evitar la fatiga al volante, un factor de riesgo crítico para la seguridad vial. Asimismo, estas inspecciones minuciosas buscan erradicar la competencia desleal en el sector del transporte, garantizando que todas las empresas compitan bajo las mismas reglas reguladoras.
