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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Será el grito de miles de aficionados almerienses en este sábado, dentro y fuera del campo de los Juegos del Mediterráneo, donde el Almería juega a partir de las 21 horas, para lograr ese ansiado retorno a la primera división del fútbol patrio. No he sido un gran aficionado al balompié, aunque hice algunos pinitos en aquellos años en los que no se nos dejaba en la radio hablar de política, y había que encerrarse en el mundo del deporte. No soy de los que se enfadan ante una derrota del equipo de mis amores, ni dejo esa noche de cenar por muy escandalosa que haya sido la misma. Pero reconozco que esta noche, desde la distancia, estaré pensando en el partido, y espero y deseo que el Almería logre, aunque sea en el último segundo y de penalti, el tan ansiado ascenso.
No pienso en que no lo consiga. Eso supondría un disgusto para esa persona a la que quiero, y a la que deseo el mejor futuro del mundo. Mi nieto, Alejandro López. Estará con la camiseta del Almería, sufriendo o disfrutando, espero que sea esto segundo, a partir de ese pitido que marcará el inicio de los noventa y tantos minutos que dure el partido. Y como sé que estos sentimientos los comparten muchos abuelos, que ven a sus nietos enfundados en la blanquirroja, que vaya por todos ellos la victoria que supondrá para el equipo volver a la primera división.
Si algo deseamos es la alegría de esos ojos, de esos jóvenes corazones que viven la ilusión de un triunfo que hacen suyo. No me gustaría ver lágrimas corriendo por miles de mejillas en la noche de este sábado, con la única esperanza puesta en la temporada que viene. Tiene que ser esta, esta. Ha sido mucho lo que les ha hecho sufrir el equipo, con un entrenador al que en otro equipo habrían despedido hace meses, pero que puede consagrarse esta noche con la esperada victoria del ascenso. Que lo haga, que se la apunte, que se consagre, que le suban el sueldo, no nos importa, pero que logre la victoria esta noche en el estadio, ante esos miles de ojos, de corazones que vienen suspirando por el ascenso.
Y cuando acabe el partido, cuando el Almería cante el alirón de la victoria, que la fuente de la Puerta de Purchena lance a los cielos su preciado líquido, y reciba la alegría de los miles de almerienses, de todas las edades, que irán a celebrarlo en la calurosa noche de este 20 de junio del 2026, al grito de:
¡Somos de primera!
No pienso en que no lo consiga. Eso supondría un disgusto para esa persona a la que quiero, y a la que deseo el mejor futuro del mundo. Mi nieto, Alejandro López. Estará con la camiseta del Almería, sufriendo o disfrutando, espero que sea esto segundo, a partir de ese pitido que marcará el inicio de los noventa y tantos minutos que dure el partido. Y como sé que estos sentimientos los comparten muchos abuelos, que ven a sus nietos enfundados en la blanquirroja, que vaya por todos ellos la victoria que supondrá para el equipo volver a la primera división.
Si algo deseamos es la alegría de esos ojos, de esos jóvenes corazones que viven la ilusión de un triunfo que hacen suyo. No me gustaría ver lágrimas corriendo por miles de mejillas en la noche de este sábado, con la única esperanza puesta en la temporada que viene. Tiene que ser esta, esta. Ha sido mucho lo que les ha hecho sufrir el equipo, con un entrenador al que en otro equipo habrían despedido hace meses, pero que puede consagrarse esta noche con la esperada victoria del ascenso. Que lo haga, que se la apunte, que se consagre, que le suban el sueldo, no nos importa, pero que logre la victoria esta noche en el estadio, ante esos miles de ojos, de corazones que vienen suspirando por el ascenso.
Y cuando acabe el partido, cuando el Almería cante el alirón de la victoria, que la fuente de la Puerta de Purchena lance a los cielos su preciado líquido, y reciba la alegría de los miles de almerienses, de todas las edades, que irán a celebrarlo en la calurosa noche de este 20 de junio del 2026, al grito de:
¡Somos de primera!

