![]() |
| En la imagen puede apreciarse uno de los andamios colocados a ambos lados de la puerta principal de la Iglesia |
ALMERÍA HOY / 27·05·2026
La iglesia de Turre lleva cinco meses con una herida abierta en su fachada. El 19 de diciembre, parte de la cornisa se desprendió. Desde entonces, la entrada al edificio permanece acordonada. No ha caído nada más, pero el riesgo sigue ahí.
El alcalde, José Antonio Visiedo, no quiere que el templo corra la misma suerte que el convento de Cuevas del Almanzora, un edificio histórico que comenzó con un proyecto de demolición de parte de su torre y, finalmente, fue derribado por completo debido a su mal estado de conservación. Para evitar ese desenlace en Turre, Visiedo se reunirá este jueves con el Obispado de Almería.
El objetivo del encuentro es conocer los planes de la institución eclesiástica sobre la rehabilitación de la iglesia, proponerle varias alternativas de financiación e instarle a iniciar la restauración lo antes posible. El alcalde considera que no se puede esperar a que los daños se extiendan o que se produzcan más desprendimientos que pongan en riesgo a los vecinos. La cornisa que cayó hace más de cinco meses fue un primer aviso, y el acordonamiento sigue siendo una medida temporal que no soluciona el problema de fondo.
Visiedo confía en que la Iglesia asuma su responsabilidad en la conservación de un edificio que forma parte del patrimonio y del paisaje cotidiano de Turre.
EL TEMPLO
La Iglesia, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción y considerada Bien de Interés Cultural desde 1985, fue edificada entre 1863 y 1885 para sustituir un templo anterior del siglo XVIII, cuyo estado de conservación era muy deficiente. En 1859, el derrumbe de su techumbre obligó a la parroquia a proyectar una nueva construcción bajo la dirección del arquitecto Marín Baldó. El proyecto inicial contemplaba un templo de grandes dimensiones con dos torres y una casa rectoral, aunque la falta de recursos llevó a una revisión del diseño en 1861, reduciendo su tamaño.
Las obras comenzaron con la colocación de la primera piedra el 12 de junio de 1863, pero fueron interrumpidas en 1868. En 1880, el arquitecto Enrique López Rull asumió la dirección del proyecto, introduciendo modificaciones estilísticas y estructurales hasta su finalización en 1885. La iglesia adoptó un diseño ecléctico sobre una base neoclásica, combinando elementos clásicos con influencias de la arquitectura medieval cristiana.
El edificio presenta una planta de cruz latina con tres naves, siendo la central más ancha y elevada. La cabecera es plana e integra una capilla mayor semicircular con dos estancias anexas.
El interior se estructura mediante pilares que sostienen arcos de medio punto, sobre los cuales se desarrolla un entablamento que da paso a la falsa bóveda de medio cañón con arcos fajones y lunetos. Las naves laterales se cubren con falsas bóvedas de arista, mientras que el crucero se distingue por su cúpula de media naranja sobre pechinas, horadada por cuatro vanos y rematada exteriormente con una falsa linterna. En el primer tramo de la nave se ubica un coro alto.
En el exterior, el edificio destaca por su sobriedad y monumentalidad, con muros de piedra vista y sillares en las esquinas. La portada principal, situada en la fachada sur, consta de dos cuerpos separados por una línea de imposta. El cuerpo superior está dividido en tres calles mediante pilastras, en correspondencia con las tres naves del templo. El acceso se compone de un arco de medio punto abocinado, con una puerta de madera y un tímpano de vidrio y forja. La fachada lateral oeste incluye un acceso adintelado, coronado con un frontón.
Uno de los elementos más notables del conjunto es la torre campanario, adosada al muro sureste. Se compone de tres cuerpos prismáticos decrecientes, rematados por un cuerpo poligonal y culminados con un chapitel ochavado. Su monumentalidad lo convierte en un hito visual dentro del municipio.
La iglesia es un ejemplo destacado del eclecticismo arquitectónico del siglo XIX, combinando una base clasicista con influencias góticas y románicas, en consonancia con las tendencias de la arquitectura religiosa de la época.
Entre 2015 y 2018, fueron incorporadas tres vidrieras realizadas por el artista Víctor García Góngora y patrocinadas por el ginecólogo turrero Blas Carrillo que representan distintos momentos de la gestación. Entre ellas, el rosetón central de la fachada, que muestra un feto dentro del útero justo a punto de nacer. El proyecto, inacabado por la muerte del doctor en 2021, incluía una cúpula en forma de vagina. (ACTUALIDAD ALMANZORA)
El alcalde, José Antonio Visiedo, no quiere que el templo corra la misma suerte que el convento de Cuevas del Almanzora, un edificio histórico que comenzó con un proyecto de demolición de parte de su torre y, finalmente, fue derribado por completo debido a su mal estado de conservación. Para evitar ese desenlace en Turre, Visiedo se reunirá este jueves con el Obispado de Almería.
El objetivo del encuentro es conocer los planes de la institución eclesiástica sobre la rehabilitación de la iglesia, proponerle varias alternativas de financiación e instarle a iniciar la restauración lo antes posible. El alcalde considera que no se puede esperar a que los daños se extiendan o que se produzcan más desprendimientos que pongan en riesgo a los vecinos. La cornisa que cayó hace más de cinco meses fue un primer aviso, y el acordonamiento sigue siendo una medida temporal que no soluciona el problema de fondo.
Visiedo confía en que la Iglesia asuma su responsabilidad en la conservación de un edificio que forma parte del patrimonio y del paisaje cotidiano de Turre.
EL TEMPLO
La Iglesia, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción y considerada Bien de Interés Cultural desde 1985, fue edificada entre 1863 y 1885 para sustituir un templo anterior del siglo XVIII, cuyo estado de conservación era muy deficiente. En 1859, el derrumbe de su techumbre obligó a la parroquia a proyectar una nueva construcción bajo la dirección del arquitecto Marín Baldó. El proyecto inicial contemplaba un templo de grandes dimensiones con dos torres y una casa rectoral, aunque la falta de recursos llevó a una revisión del diseño en 1861, reduciendo su tamaño.
Las obras comenzaron con la colocación de la primera piedra el 12 de junio de 1863, pero fueron interrumpidas en 1868. En 1880, el arquitecto Enrique López Rull asumió la dirección del proyecto, introduciendo modificaciones estilísticas y estructurales hasta su finalización en 1885. La iglesia adoptó un diseño ecléctico sobre una base neoclásica, combinando elementos clásicos con influencias de la arquitectura medieval cristiana.
El edificio presenta una planta de cruz latina con tres naves, siendo la central más ancha y elevada. La cabecera es plana e integra una capilla mayor semicircular con dos estancias anexas.
El interior se estructura mediante pilares que sostienen arcos de medio punto, sobre los cuales se desarrolla un entablamento que da paso a la falsa bóveda de medio cañón con arcos fajones y lunetos. Las naves laterales se cubren con falsas bóvedas de arista, mientras que el crucero se distingue por su cúpula de media naranja sobre pechinas, horadada por cuatro vanos y rematada exteriormente con una falsa linterna. En el primer tramo de la nave se ubica un coro alto.
En el exterior, el edificio destaca por su sobriedad y monumentalidad, con muros de piedra vista y sillares en las esquinas. La portada principal, situada en la fachada sur, consta de dos cuerpos separados por una línea de imposta. El cuerpo superior está dividido en tres calles mediante pilastras, en correspondencia con las tres naves del templo. El acceso se compone de un arco de medio punto abocinado, con una puerta de madera y un tímpano de vidrio y forja. La fachada lateral oeste incluye un acceso adintelado, coronado con un frontón.
Uno de los elementos más notables del conjunto es la torre campanario, adosada al muro sureste. Se compone de tres cuerpos prismáticos decrecientes, rematados por un cuerpo poligonal y culminados con un chapitel ochavado. Su monumentalidad lo convierte en un hito visual dentro del municipio.
La iglesia es un ejemplo destacado del eclecticismo arquitectónico del siglo XIX, combinando una base clasicista con influencias góticas y románicas, en consonancia con las tendencias de la arquitectura religiosa de la época.
Entre 2015 y 2018, fueron incorporadas tres vidrieras realizadas por el artista Víctor García Góngora y patrocinadas por el ginecólogo turrero Blas Carrillo que representan distintos momentos de la gestación. Entre ellas, el rosetón central de la fachada, que muestra un feto dentro del útero justo a punto de nacer. El proyecto, inacabado por la muerte del doctor en 2021, incluía una cúpula en forma de vagina. (ACTUALIDAD ALMANZORA)

