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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Creemos los ciudadanos que estamos viviendo en un país serio, de los del primer nivel, pero a veces leemos sus leyes, sus decretos, el reparto de su dinero, las peleas en los parlamentos, y llegamos a la conclusión de que este país, de serio tiene bastante poco. Y si cogemos las normas de algunos de sus órganos, es para echarnos a temblar. La famosa y sin par Dgt, con el señor Pera a la cabeza, podía se melocotón por lo duro y tormentoso que es, nos tiene siempre con la sorpresa a flor de piel. Le teme el personal al volante al despertar de este señor, y si hablamos de jubilados pasados los 65, esperando están a que cambien el Pera por el albaricoque, que es algo más dulce y de mejor sabor, con la noble intención de que deje de darles problemas a la hora conseguir el carnet de conducir.
Al travieso don Pera, que con lo de la linterna sobre el capó ha debido de hacer rica, multimillonaria a alguna empresa, se supone que amiga, solo se supone, no se tiene constancia de ello, pero algo huele como con los de las mascarillas, han sido miles, cientos de miles de ellas y con precio más caro las dichosas balizas que ha comprado el personal. ¿Y quién las ha fabricado, y quién las ha homologado? ¿Y quien se ha llevado el pingue beneficio? Eso, Pera ¿quién? Nos gustaría saberlo a los ciudadanos que hemos adquirido la dichosa lucecita que encima de día no se nota sobre la carrocería del vehículo. No dais una a derechas, pero si por lo menos lo dierais a la izquierda.
¿Es la Dgt un organismo serio? ¿Alguien lo podría certificar? Que lo haga. Bueno sería conocer las razones que ahora nos quiere imponer a los conductores con las gafas de sol. Quiere don Pera que usemos las gafas de sol que él nos recomiende, no las que nos gusten a nosotros, los conductores. ¿Es una tomadura de pelo? Lo parece, pero no es así. Estamos ante otra historia de estos gobernantes en las que los vendedores de gafas de sol se van a forrar con el cristal que decidan estos señores homologar. Es de aurora boreal, hacer pis y no echar gota, es buscarle los tres pies al gato. Como podemos comprobar no son solo los ministros con sus travesuras, por llamarlas de alguna manera, y de las que nos hemos quejado en otras ocasiones.
Es que triste y desgraciadamente así es este país en el que estamos viviendo los españoles. Hace unos días eran algunas de sus leyes las que anunciábamos como auténticos dramas que algún gobierno, es de esperar, deberá mandar a las tierras del olvido. Hoy nos acercamos a las tonterías de una Dgt que más parece esté en manos de un alcornoque, que de un señor llamado Pera y Navarro de apellido. Ya lo sabe, nos quieren controlar hasta el cristal de las gafas de sol con las que conducimos. ¡Pandilla!
Al travieso don Pera, que con lo de la linterna sobre el capó ha debido de hacer rica, multimillonaria a alguna empresa, se supone que amiga, solo se supone, no se tiene constancia de ello, pero algo huele como con los de las mascarillas, han sido miles, cientos de miles de ellas y con precio más caro las dichosas balizas que ha comprado el personal. ¿Y quién las ha fabricado, y quién las ha homologado? ¿Y quien se ha llevado el pingue beneficio? Eso, Pera ¿quién? Nos gustaría saberlo a los ciudadanos que hemos adquirido la dichosa lucecita que encima de día no se nota sobre la carrocería del vehículo. No dais una a derechas, pero si por lo menos lo dierais a la izquierda.
¿Es la Dgt un organismo serio? ¿Alguien lo podría certificar? Que lo haga. Bueno sería conocer las razones que ahora nos quiere imponer a los conductores con las gafas de sol. Quiere don Pera que usemos las gafas de sol que él nos recomiende, no las que nos gusten a nosotros, los conductores. ¿Es una tomadura de pelo? Lo parece, pero no es así. Estamos ante otra historia de estos gobernantes en las que los vendedores de gafas de sol se van a forrar con el cristal que decidan estos señores homologar. Es de aurora boreal, hacer pis y no echar gota, es buscarle los tres pies al gato. Como podemos comprobar no son solo los ministros con sus travesuras, por llamarlas de alguna manera, y de las que nos hemos quejado en otras ocasiones.
Es que triste y desgraciadamente así es este país en el que estamos viviendo los españoles. Hace unos días eran algunas de sus leyes las que anunciábamos como auténticos dramas que algún gobierno, es de esperar, deberá mandar a las tierras del olvido. Hoy nos acercamos a las tonterías de una Dgt que más parece esté en manos de un alcornoque, que de un señor llamado Pera y Navarro de apellido. Ya lo sabe, nos quieren controlar hasta el cristal de las gafas de sol con las que conducimos. ¡Pandilla!

