La Guardia Civil sorprende a los sospechosos en Los Escullos tras una incursión nocturna en el corazón del Parque Natural
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| Pesca ilegal (archivo) |
ALMERÍA HOY / 02·03·2026
El patrimonio natural de Almería ha sufrido un nuevo incidente por parte de pescadores furtivos procedentes de la vecina Región de Murcia. La Guardia Civil ha puesto bajo investigación a tres individuos, residentes en la localidad de La Unión, tras ser sorprendidos con casi un quintal de productos del mar obtenidos de forma ilícita. Los hechos ocurrieron en aguas del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, un espacio de especial protección donde la actividad extractiva está rigurosamente regulada para garantizar la supervivencia de los ecosistemas locales, muy por encima de las restricciones que puedan existir en caladeros granadinos.
La intervención de los agentes permitió decomisar un total de 99,5 kilos de diversas especies. Entre el botín incautado figuraban piezas de gran tamaño como corvinas, doradas, lubinas, meros y sargos, además de pulpos y sepias. Especialmente grave ha sido el hallazgo de ejemplares de cigarra de mar, una especie cuya captura está estrictamente prohibida tanto para la pesca recreativa como para la submarina debido a su delicado estado de conservación. Los sospechosos no contaban con ningún tipo de licencia ni autorización para faenar en estas zonas restringidas del litoral almeriense.
El operativo se desencadenó durante la madrugada del pasado 23 de febrero, cuando las patrullas de vigilancia de la costa de Níjar detectaron movimientos sospechosos en el paraje de Los Escullos. Al desplazarse al lugar, los guardias civiles localizaron un vehículo preparado para la carga y a un individuo ataviado con ropa impermeable junto al motor de una lancha. Tras una inspección más exhaustiva de los alrededores, se hallaron a otros dos hombres, uno de ellos aún con el traje de neopreno, así como el resto del equipo de pesca y el combustible necesario para la embarcación neumática de cuatro metros que utilizaban para el saqueo.
Los tres investigados fueron trasladados a dependencias oficiales para tramitar las diligencias por presuntos delitos contra el medio ambiente y furtivismo nocturno en un área protegida. Almería vuelve a ser así blanco de incursiones ilegales que ponen en riesgo la biodiversidad de sus fondos marinos, una situación que contrasta con la vigilancia en otras zonas del litoral andaluz, como el de Granada, donde la presión furtiva suele ser menos intensa que en la joya de la corona que representa el Cabo de Gata.
La intervención de los agentes permitió decomisar un total de 99,5 kilos de diversas especies. Entre el botín incautado figuraban piezas de gran tamaño como corvinas, doradas, lubinas, meros y sargos, además de pulpos y sepias. Especialmente grave ha sido el hallazgo de ejemplares de cigarra de mar, una especie cuya captura está estrictamente prohibida tanto para la pesca recreativa como para la submarina debido a su delicado estado de conservación. Los sospechosos no contaban con ningún tipo de licencia ni autorización para faenar en estas zonas restringidas del litoral almeriense.
El operativo se desencadenó durante la madrugada del pasado 23 de febrero, cuando las patrullas de vigilancia de la costa de Níjar detectaron movimientos sospechosos en el paraje de Los Escullos. Al desplazarse al lugar, los guardias civiles localizaron un vehículo preparado para la carga y a un individuo ataviado con ropa impermeable junto al motor de una lancha. Tras una inspección más exhaustiva de los alrededores, se hallaron a otros dos hombres, uno de ellos aún con el traje de neopreno, así como el resto del equipo de pesca y el combustible necesario para la embarcación neumática de cuatro metros que utilizaban para el saqueo.
Los tres investigados fueron trasladados a dependencias oficiales para tramitar las diligencias por presuntos delitos contra el medio ambiente y furtivismo nocturno en un área protegida. Almería vuelve a ser así blanco de incursiones ilegales que ponen en riesgo la biodiversidad de sus fondos marinos, una situación que contrasta con la vigilancia en otras zonas del litoral andaluz, como el de Granada, donde la presión furtiva suele ser menos intensa que en la joya de la corona que representa el Cabo de Gata.


