Los más felices


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

Con motivo del día de la felicidad, celebrado en este mes, e instaurado por Europa hace unos años, se ha dado a conocer que en cuatro municipios de nuestra provincia se vive como Dios. Aclaremos, que no se nos enfaden en las alturas, que en estos cuatro mencionados se vive más feliz, vamos, mejor que en los restantes noventa y nueve, donde la vida no parece ser tan memorable. Ellos son Almería capital, Roquetas, Carboneras y Níjar. Enhorabuena a sus vecinos, según se dice son unos ciudadanos privilegiados por vivir en esas comunidades. Una de las cuestiones que se destaca con mayor relevancia a la hora de vivir de coña en los mismos, son los días de sol y los de lluvia. Cierto que los días de sol te levantan el ánimo, y que, en esta tierra se viene cantando desde los tiempos del zaragozano, que es donde el sol pasa el invierno. Y sol no nos falta. Cierto es.

Si hablamos de la lluvia, el comportamiento de este año ha sido extraño, pero en los años anteriores se olvidó de nosotros, cuestión que no les vino mal a los invernaderos que dan de comer a miles de familias en nuestra provincia. Las comunicaciones también tienen, aseguran su importancia a la hora de analizar la felicidad en la que viven los almerienses, roqueteros, carboneros y nijareños. Y que quieren que les diga, no veo diferencia en lo tocante a esta cuestión entre Roquetas y Vícar, por poner un ejemplo, o entre Carboneras y Vera. La capital sale beneficiada, aunque solo sea por la cercanía del aeropuerto. De los vientos que azotan nuestras costas, no hablan nada en el referido estudio.

Recuerdo a una gran mujer, Ana María Romero Yebra, cuando escribía sobre ellos, los vientos.

        ¡Viento de levante!
        ¡Que silbe, que cante!
        ¡Viento de Poniente!
        ¡Que venga, que entre!

Y no siempre cantaba, y, a veces, cuando entraba, lo hacía con malas intenciones. Pero de ellos nada se dice a la hora de hablar de la felicidad de los almerienses.

Puede usted no llegar a fin de mes, estar en paro, no tener techo donde guarecerse, le pueden tener ocupada su vivienda, no recibir subvenciones de gobierno, junta, diputación o ayuntamiento, haber tenido problemas este invierno para encender la calefacción, pero si vive en algunos de estos cuatro municipios, usted debe ser feliz, tiene la obligación de ser feliz. Muy feliz, ¿y por qué? Porque así lo deciden unos señores que miden la felicidad como a ellos les parece oportuno o les da la gana. Y si ellos dicen que usted tiene que ser feliz, lo es, y punto. Ellos no se van a equivocar a la hora de elaborar sus estudios. Si no vive usted en algunos de estos cuatro, lo siento en el alma, pero la felicidad se le escapó. Tiene que irse a vivir a uno de ellos si quiere tener la tarjeta oficial de que es usted una persona satisfecha y feliz, muy feliz.

Algo especial tiene que tener Carboneras, y no son precisamente sus políticos, cuando Ana María escribía hace unos años.

        El día que yo me muera
        que me entiben los azules
        de este mar de Carboneras.

¡Qué bonito, Ana María!