![]() |
| .. |
PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Imagino que no hace falta que les contemos lo que suponen los llamados gorrillas en los aparcamientos públicos y privados de las ciudades. Te miran con una cara, que, si no les das el euro que casi te exigen, parece que te están amenazando con un: ya veremos cómo te encuentras el vehículo cuando vuelvas. Y claro, ante el miedo que crean en ti, sueltas el euro, y que sea lo que “el gorrilla” quiera con tu coche.
El ayuntamiento de la capital, a través del área de movilidad, bajo la batuta de María del Mar García Lorca, hace unas semanas pedía ayuda a los vecinos, por la situación que se viene viviendo ante el aumento y abuso que están suponiendo los llamados gorrillas en las plazas y calles de la ciudad. Y en estos días de Semana Santa aumentan.
¡Alabado sea el señor!
El ayuntamiento necesita la ayuda de los vecinos. ¿Qué ha ocurrido? Hasta ahora hemos visto a la corporación municipal de la capital haciendo las cosas como a ellos les ha parecido y les ha dado la gana. Algo ha debido cambiar si nos piden ayuda. Alguien se ha debido caer del guindo, y en el despacho de la alcaldía se ha producido algún cambio. Quizás han sido los diferentes fracasos en el modelo del Paseo que nos impusieron, y que se ha demostrado con los cambios por ellos mismo están introduciendo, y hay que pedir la colaboración del ciudadano. No debía ser tan bueno el proyecto en su día adjudicado, piensa uno. Pero lo de rectificar le viene bien al ciudadano, e imagino que también a ellos, una cura de humildad, por pequeña que sea, siempre nos hace mejores.
¡Benditos seamos en estos días ante el golpe de pecho y el arrepentimiento! Y el loado deseo de ser mejores y pedir ayuda a los vecinos, esos que pagan los desmanes, también los aciertos de los dirigentes.
Entremos en la cuestión gorrillas. Lo que le está pidiendo el ayuntamiento capitalino a los vecinos, en la cuestión de “los gorrillas”, nos viene a reconocer que no es capaz, por sí solo, con los millones que les pagamos entre impuestos y otras zarandajas, controlar el auge que están teniendo los ilegales aparcacoches en la capital. Y la pregunta:
¿Qué quiere la señora alcaldesa y su delegada de movilidad que hagamos?
¿Que nos enfrentemos a estos individuos, que no les demos el euro que nos piden, que llamemos a la Guardia Urbana?
No veo al personal, señoras del ayuntamiento, jugándose un guantazo, o un recuerdo en el coche, ante semejantes caballeros. La policía local, ahora con la caballería a poner en marcha, debe saber dónde ubican sus plantas “los gorrillas”, por lo que no debería ser muy complicado para ellos controlar lugares y personajes donde hacen negocio con el miedo de los ciudadanos ante lo que le pueda ocurrir a sus vehículos. Si nos piden ayuda, lo mismo es que la policía local, a caballo o a pie, en motocicleta o en vehículo de cuatro ruedas, no controla el negocio de los aparcamientos.
¿Y por qué no lo controla? ¿Tan complicado es? ¿Alguien tiene una explicación? ¿No será, simplemente, que no lo quiere controlar?
Mal va el ayuntamiento si esto es así, y los ciudadanos de cabeza, que son los que sufren las amenazas visuales de “los gorrillas”.
El ayuntamiento de la capital, a través del área de movilidad, bajo la batuta de María del Mar García Lorca, hace unas semanas pedía ayuda a los vecinos, por la situación que se viene viviendo ante el aumento y abuso que están suponiendo los llamados gorrillas en las plazas y calles de la ciudad. Y en estos días de Semana Santa aumentan.
¡Alabado sea el señor!
El ayuntamiento necesita la ayuda de los vecinos. ¿Qué ha ocurrido? Hasta ahora hemos visto a la corporación municipal de la capital haciendo las cosas como a ellos les ha parecido y les ha dado la gana. Algo ha debido cambiar si nos piden ayuda. Alguien se ha debido caer del guindo, y en el despacho de la alcaldía se ha producido algún cambio. Quizás han sido los diferentes fracasos en el modelo del Paseo que nos impusieron, y que se ha demostrado con los cambios por ellos mismo están introduciendo, y hay que pedir la colaboración del ciudadano. No debía ser tan bueno el proyecto en su día adjudicado, piensa uno. Pero lo de rectificar le viene bien al ciudadano, e imagino que también a ellos, una cura de humildad, por pequeña que sea, siempre nos hace mejores.
¡Benditos seamos en estos días ante el golpe de pecho y el arrepentimiento! Y el loado deseo de ser mejores y pedir ayuda a los vecinos, esos que pagan los desmanes, también los aciertos de los dirigentes.
Entremos en la cuestión gorrillas. Lo que le está pidiendo el ayuntamiento capitalino a los vecinos, en la cuestión de “los gorrillas”, nos viene a reconocer que no es capaz, por sí solo, con los millones que les pagamos entre impuestos y otras zarandajas, controlar el auge que están teniendo los ilegales aparcacoches en la capital. Y la pregunta:
¿Qué quiere la señora alcaldesa y su delegada de movilidad que hagamos?
¿Que nos enfrentemos a estos individuos, que no les demos el euro que nos piden, que llamemos a la Guardia Urbana?
No veo al personal, señoras del ayuntamiento, jugándose un guantazo, o un recuerdo en el coche, ante semejantes caballeros. La policía local, ahora con la caballería a poner en marcha, debe saber dónde ubican sus plantas “los gorrillas”, por lo que no debería ser muy complicado para ellos controlar lugares y personajes donde hacen negocio con el miedo de los ciudadanos ante lo que le pueda ocurrir a sus vehículos. Si nos piden ayuda, lo mismo es que la policía local, a caballo o a pie, en motocicleta o en vehículo de cuatro ruedas, no controla el negocio de los aparcamientos.
¿Y por qué no lo controla? ¿Tan complicado es? ¿Alguien tiene una explicación? ¿No será, simplemente, que no lo quiere controlar?
Mal va el ayuntamiento si esto es así, y los ciudadanos de cabeza, que son los que sufren las amenazas visuales de “los gorrillas”.

