Lío de sillones en Carboneras: el pacto de alcaldables que ha acabado en la notaría



ALMERÍA HOY / 13·03·2026

El Ayuntamiento de Carboneras se ha convertido en el escenario de un sainete político donde las promesas ya no se las lleva el viento, sino el notario. El PSOE de la localidad ha decidido elevar a rango oficial su indignación y ha exigido mediante requerimiento notarial la dimisión inmediata del alcalde, Salvador Hernández (Ciudadanos). ¿El motivo? Un reloj político que, según los socialistas, se detuvo en agosto de 2025 y que el regidor parece haberse olvidado de dar cuerda.

Un alquiler de alcaldía con cláusula de rescisión

La historia se remonta a febrero de 2024, cuando se firmó un curioso "pacto-contrato" digno de una transacción mercantil. Aquel documento fue la llave que permitió la moción de censura contra el anterior alcalde del PP, estableciendo un sistema de relevo por turnos: Hernández disfrutaría del bastón de mando hasta agosto de 2025, momento en el cual debía ceder el trono al socialista José Luis Amérigo.

Sin embargo, cinco meses y medio después de la fecha de caducidad pactada, el alcalde sigue en su despacho. Los socialistas, que ahora ven cómo su antiguo socio gobierna de la mano de concejales del PP, denuncian que este incumplimiento no es una anécdota, sino una traición en toda regla que está perjudicando la gestión municipal y el bienestar de los vecinos de Carboneras.

Multas de 30.000 euros por no soltar el bastón

Lo más irónico de este entuerto administrativo es que el contrato que firmaron preveía precisamente que alguien pudiera tener la tentación de "atrincherarse". El artículo 34 del acuerdo estipula una indemnización de 30.000 euros por daños y perjuicios morales y políticos para cada firmante en caso de incumplimiento.

Mientras el PSOE habla de "corrupción continua" y de intereses particulares que sobrevuelan el consistorio, el alcalde parece cómodo en su actual alianza con los populares. Por su parte, los socialistas ya han advertido de que, si el requerimiento notarial no surte efecto, la batalla pasará de la notaría a los juzgados. En Carboneras, el sillón de la alcaldía ha pasado de ser un cargo público a convertirse en el objeto de una reclamación de daños y perjuicios.