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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Abran paso, despejen los caminos, paren los trenes, que los aviones no vuelen, que los barcos se queden varados en los puertos, y que los coches se suban a los arcenes. Ahí viene, montada a caballo, aseguran que blanco y con la cimitarra en la cintura, vestida de faralaes para la feria que se le viene encima, la salvaora de Andalucía y de los andaluces. María Jesús, nuestra Chiqui Montero, cargada con la obligación de salvarnos a todos los andaluces.
Es como una reina madre que viene a salvar a sus polluelos, como una mártir que se enfrenta a al fuego para salvar a su pueblo. Se convierte en la tabla que va a salvar a Andalucía de las olas que está levantando el gobierno del Pp en las tierras de María Santísima. Se siente la María de Belén, la Isabel de España, la Mariana de Granada, la loba de Marifé y hasta la Lola más andaluza de la historia. Es ella, María Jesús Montero, la salvaora de Andalucía. La que sacrifica el gran trabajo que viene realizando en España, y que ahora quiere ofrecerlo altruistamente a los andaluces.
La oyes, y la chiqui no parece tener abuela. Escuchas sus palabras, y piensas que estamos en el país donde el ego supera el precio del abulón. Ese marisco que pueden disfrutar unos pocos, imagino que ella será una de los que lo pueden ubicar sobre su mesa a la hora de comer. La mujer que nos deja leyes en las que tenemos que pagar los regalos de boda, que hay que pagar por el alquiler de tu vivienda, aparte de la luz, el agua y la basura, aunque la tengas okupada y los vividores no paguen por la estancia en ella. Esta salvaora que quiere que vuelva en Andalucía el pago por la herencia de tus padres. La salvaora que piensa que los catalanes son gente de primera, por los dineros que reciben de los impuestos de todos los españoles, mientras los andaluces nos quedamos en segundo lugar, o tercero, depende de como le coja el cuerpo al levantarse esa mañana.
Olvidar la historia que uno lleva detrás no es bueno, no recordar lo que ha sido nuestra trayectoria política nos hace débiles, y la de la salvaora es como para tenerla muy en cuenta. La conocemos los andaluces de su tiempo en la Junta, de su paso por la sanidad, se salvó de los Eres, pero ha sido su imagen desde la vicepresidencia del gobierno de Sánchez la que ha venido marcando la vida de esta mujer, que hoy se nos presenta como la salvaora de Andalucía. Sus gestos, más cercanos a los que vemos en un mercadillo, la han convertido en la ministra que más memes ha sufrido en estos años. Aquí si puede decir, y con rotundidad, que es la mujer más famosa del país. Y camino lleva de convertirse en la más de Andalucía.
Abran paso, señoras y señores, despejen los caminos, paren los trenes en tierras de Jaén, que los aviones no vuelen los cielos de esta tierra, que los barcos se queden varados en los puertos de la comunidad, y que los coches se suban a los arcenes de autovías y carreteras. Ahí viene, montada en caballo blanco, con cimitarra en la mano izquierda, la salvaora de Andalucía y de los andaluces. Es María Jesús Montero, nuestra Chiqui, la héroe sevillana.
Es como una reina madre que viene a salvar a sus polluelos, como una mártir que se enfrenta a al fuego para salvar a su pueblo. Se convierte en la tabla que va a salvar a Andalucía de las olas que está levantando el gobierno del Pp en las tierras de María Santísima. Se siente la María de Belén, la Isabel de España, la Mariana de Granada, la loba de Marifé y hasta la Lola más andaluza de la historia. Es ella, María Jesús Montero, la salvaora de Andalucía. La que sacrifica el gran trabajo que viene realizando en España, y que ahora quiere ofrecerlo altruistamente a los andaluces.
La oyes, y la chiqui no parece tener abuela. Escuchas sus palabras, y piensas que estamos en el país donde el ego supera el precio del abulón. Ese marisco que pueden disfrutar unos pocos, imagino que ella será una de los que lo pueden ubicar sobre su mesa a la hora de comer. La mujer que nos deja leyes en las que tenemos que pagar los regalos de boda, que hay que pagar por el alquiler de tu vivienda, aparte de la luz, el agua y la basura, aunque la tengas okupada y los vividores no paguen por la estancia en ella. Esta salvaora que quiere que vuelva en Andalucía el pago por la herencia de tus padres. La salvaora que piensa que los catalanes son gente de primera, por los dineros que reciben de los impuestos de todos los españoles, mientras los andaluces nos quedamos en segundo lugar, o tercero, depende de como le coja el cuerpo al levantarse esa mañana.
Olvidar la historia que uno lleva detrás no es bueno, no recordar lo que ha sido nuestra trayectoria política nos hace débiles, y la de la salvaora es como para tenerla muy en cuenta. La conocemos los andaluces de su tiempo en la Junta, de su paso por la sanidad, se salvó de los Eres, pero ha sido su imagen desde la vicepresidencia del gobierno de Sánchez la que ha venido marcando la vida de esta mujer, que hoy se nos presenta como la salvaora de Andalucía. Sus gestos, más cercanos a los que vemos en un mercadillo, la han convertido en la ministra que más memes ha sufrido en estos años. Aquí si puede decir, y con rotundidad, que es la mujer más famosa del país. Y camino lleva de convertirse en la más de Andalucía.
Abran paso, señoras y señores, despejen los caminos, paren los trenes en tierras de Jaén, que los aviones no vuelen los cielos de esta tierra, que los barcos se queden varados en los puertos de la comunidad, y que los coches se suban a los arcenes de autovías y carreteras. Ahí viene, montada en caballo blanco, con cimitarra en la mano izquierda, la salvaora de Andalucía y de los andaluces. Es María Jesús Montero, nuestra Chiqui, la héroe sevillana.

