Dos fenómenos astronómicos excepcionales vistos en el cielo de Calar Alto: un bólido y un estallido de rayos gamma


Bola de fuego y estallido de rayos gamma GRB 260310A y su contrapartida óptica. Créditos: CAHA / DLR / UCD

ALMERÍA HOY / 19·03·2026

El Centro Astronómico Hispano en Andalucía (CAHA) ha protagonizado una semana de intensa actividad científica tras registrar dos fenómenos de distinta naturaleza pero de gran valor astronómico. Las instalaciones de Calar Alto, situadas en la sierra de los Filabres, han servido de escenario tanto para el seguimiento de la dinámica de nuestro sistema solar como para el estudio de los eventos más violentos del universo profundo.

El suceso más reciente tuvo lugar la noche del pasado 17 de marzo. Los sistemas del Proyecto Smart, que operan de forma coordinada en diversos observatorios de la península, captaron una impresionante bola de fuego de origen asteroidal. El bólido atravesó el firmamento a una velocidad de 108.000 km/h. Los datos preliminares aportados por el profesor José María Madiedo, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), indican que el objeto comenzó a ser visible a una altura de 95 kilómetros. Su trayectoria descendente concluyó a unos 42 kilómetros sobre el nivel del mar, tras surcar el espacio aéreo comprendido entre el norte de Almería y el sur de Albacete.

Días antes de este avistamiento, el protagonismo recayó en el ámbito de la formación y la astrofísica de altas energías. Un grupo de catorce estudiantes de la University College Dublin, bajo la supervisión del doctor Antonio Martín-Carrillo, se encontraba realizando prácticas en el telescopio de 1,23 metros del complejo almeriense. Durante la noche del 12 al 13 de marzo, el equipo activó un protocolo de «objetivo de oportunidad» tras recibir una alerta internacional.

El reto consistía en localizar el resplandor residual del evento denominado GRB 260310A, un estallido de rayos gamma detectado originalmente el 10 de marzo por el telescopio espacial Fermi. Pese a que habían transcurrido casi tres días desde la explosión violenta, los estudiantes lograron captar la fuente óptica con una exposición de apenas 30 segundos. El hallazgo es significativo por la persistencia del brillo y la proximidad de la galaxia donde se originó, lo que permitió coordinar esfuerzos con otros telescopios de mayor envergadura a nivel mundial.

Estos hitos refuerzan la posición del observatorio de Gérgal como un enclave estratégico. La combinación de tecnología de vanguardia para la detección de meteoros y la disponibilidad de instrumentación profesional para la formación universitaria subraya la versatilidad de una institución que sigue escudriñando el cosmos con éxito.