Dietas de políticos


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

A los ministros, caso de María Jesús Montero, le sacaron hace unas semanas la historia de la dieta que cobra para vivir en Madrid, cuando tiene piso oficial por ser ministra. Saben lo que manifestó en aquel momento, “que no se puede rechazar la dieta que por vivienda cobra cada año del congreso de los diputados”. Consultada la cuestión, te indican que se puede desistir, que no hay problema alguno en hacerlo. ¿Qué ha hecho la ministra en cuestión? Tomarnos el pelo a los andaluces, y al resto de los españoles.

Han hecho las cuentas, y a lo largo de los años que lleva de ministra y con piso oficial en Madrid, la señora Montero ha cobrado más de doscientos mil euros, para pagar una vivienda en la capital, que miren ustedes por donde la tiene gratis, que se la pagamos entre todos los españoles a través de la bicoca de ser ministra del reino de Pedro. Doscientos mil euros más de sueldo, y encima sin tener que declarar por los mismos a hacienda. Es una dieta, dicen, y las dietas de sus señorías no pagan Irpf. Ellos hacen las leyes, y ya se sabe que el que parte y reparte se queda con la mejor parte, y es lo que hace estos bandarras que nos gobiernan, todo para ellos. Pero al ciudadano le quieren cobrar hasta por los regalos de boda.

Lo que me hace gracia es el salero con el defienden estas cuestiones. Le pagamos el piso, el servicio, los gastos del mismo, les lavamos las camisas, los calzones, les servimos el café y el zumo de naranja a él y a sus familiares, les cocinamos los potajes del medio día y las suaves cenas (hay que cuidar el tipo), les ponemos la copa de cierre antes de irse a la cama, y para colmo de buena gente, que lo somos, le pagamos más de dos mil euros al mes, sin pagar a hacienda por ellos, para que pague su estancia en la capital. ¡Pero si está viviendo en un piso oficial de muchos cientos de metros, un hogar que pone gratuitamente el estado a su servicio, y que ellos usan con alegría y desenfreno! Pues ya ve usted, encima los dos mil de marras. Y dicen, qué cara tienen, que no pueden renunciar, que es obligado recibir esa generosa dieta que parte de los impuestos de todos los ciudadanos. Falso. Lo pueden hacer, pero el dinero, ay, el dinero.

Pues esta señora, María Jesús Montero, que, a parte de su sueldo como diputada y ministra, ha cobrado más de doscientos mil euros en estos años por algo que será legal, no digo que no lo sea, los políticos, para nuestra desgracia, marcan lo que lo es y lo que no, pero, estarán con uno que inmoral lo es un rato. Por una vivienda que no está usando, que no necesitaba y que se la pagaban entre otros los ciudadanos. Y quiere encima que la votemos. Pero que jeta tiene, mare de mi alma, esta mujer. Debe pensar que somos tontos. Devuelve los doscientos mil, es lo menos que debías hacer, y luego nos pides el voto. Y ya nos lo pensaremos si te votamos.

Si deja de ser ministra pierde el chollo del pisazo madrileño, y si se viene a Andalucía, los doscientos mil y pico al año. Ese es el problema que tiene Marichús.

Siempre es el dinero, siempre.