Derriban seis viviendas sociales usadas como fábricas de marihuana en Almería



ALMERÍA HOY / 19·03·2026

La fisonomía de los barrios de El Puche, Los Molinos y Los Almendros ha cambiado tras la ejecución de la operación Espejo. Lo que comenzó como una investigación sobre el tráfico de sustancias estupefacientes ha culminado no solo con once detenciones, sino con una intervención directa sobre el parque de vivienda pública de la capital almeriense. En una acción coordinada con la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), se ha procedido a la demolición de seis inmuebles que habían sido transformados en centros de producción masiva de droga.

Estas viviendas, que se encontraban en situación de ocupación ilegal, habían dejado de cumplir su función social para convertirse en laboratorios industriales. Según ha trascendido, los espacios estaban modificados con sistemas avanzados de iluminación y control térmico, e incluso presentaban pasadizos y accesos improvisados que conectaban unas casas con otras, creando un auténtico laberinto para dificultar cualquier inspección.

El balance de la intervención arroja cifras de gran magnitud: se han incautado más de 11.000 plantas de marihuana. Una vez procesada, esta mercancía podría haber alcanzado en el mercado negro un valor superior al millón de euros. Además del cultivo, los responsables contaban con un arsenal que incluía dos pistolas, una escopeta y abundante munición, lo que evidencia la peligrosidad de la organización desarticulada.

La estrategia de la Comisaría Provincial de Almería en este caso ha ido un paso más allá de la detención de los implicados. Al derribar las estructuras físicas donde se ubicaban las plantaciones, las autoridades buscan romper el ciclo de reocupación y evitar que nuevos grupos criminales se instalen de inmediato en el mismo enclave. De los once arrestados, la mayoría contaba con antecedentes previos y ocho de ellos se enfrentan ahora a cargos por tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y pertenencia a grupo organizado.

Este operativo, que movilizó a 150 efectivos y medios aéreos durante la madrugada del 17 de marzo, se enmarca en los planes especiales de seguridad para combatir las redes que utilizan instalaciones eléctricas fraudulentas para maximizar sus beneficios a costa de la seguridad y la salubridad de los entornos vecinales.