Palabra de cumplidor


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos




María del Mar, alcaldesa de mis querencias, te prometo, si quieres te lo juro, y hasta me postro de rodillas ante la patrona, Nuestra Señora del Mar, y nuestro santo patrón, San Indalo, y con ello quiero demostrarte que tengo palabra de cumplidor. En casa nos ha ocurrido como en la tuya (pero a ti en la grande, la de la Plaza Vieja), que se nos ha acabado el presupuesto de este año para pagar el recibo de agua, basuras, Ibi, multas y todos los demás gastos que nos saca tu ayuntamiento de nuestros dolores y pagos. Pero, te imploro con fe, y mi palabra de cumplidor aquí expongo, que te pagaré, que con el presupuesto del año que viene, y con tu santa y noble paciencia, saldaré mis deudas con el área de supuestos atracos que hace el ayuntamiento a los ciudadanos que viven en el territorio que de tu buen quehacer depende o tienen algún vínculo con él. Gracia que espero merecer del noble proceder de nuestra alcaldesa.

El ayuntamiento de la capital, ante una sentencia de la justicia, comunica que el presupuesto para abonar ese apartado se le ha agotado, se han quedado sin dinero (caras le deben salir las sentencias. ¿Cómo serán los abogados?), y decide implorar, con palabra de cumplidor, que pagará algún día, cuando tenga presupuesto, pero que pagará. No parece por lo tanto descabellado que el ciudadano almeriense, acogiéndose a la medida que nos descubre el equipo de gobierno de la alcaldesa, María del Mar Vázquez, hagamos lo mismo.

–Doña María del Mar, señora alcaldesa, en casa se nos ha agotado el presupuesto para pagos al ayuntamiento de este año, pero le prometemos que algún día, y tienes nuestra palabra de cumplidor, de que le pagaremos. Pero, por fa, sin el veinte por ciento de aumento por el retraso en el abono. Comprenda que se nos ha agotado el presupuesto que tenemos en casa para costear los gastos municipales.

Si el ayuntamiento puede cogerse a una demora en los pagos, es de imaginar que los ciudadanos deben tener la misma posibilidad. ¿O no lo creen ustedes así?

El miedo que le entra a uno, cuando te dicen que se les ha acabado el presupuesto en tal o cual partida, es que nos estén preparando alguna otra subida de impuestos o tasas para cubrir ese hueco, o agujero negro, que se ha quedado sin dinero. O han tenido mucho que pagar, y habría que preguntar ¿por qué? o el presupuesto está hecho… con los pies. Malo es que las sentencias agobien las arcas municipales, peor que los presupuestos sean papeles mojados que todo lo aguantan.

El apartado presupuestario en el que nunca faltan los dineros es en el de los sueldos de los 27 políticos que sientan sus posaderas en el salón de plenos. Para ellos, no les preocupe, no habrá problemas, tampoco para los viajes de la alcaldesa y algunos ediles, las jugosas dietas a cobrar, sin olvidar la publicidad de sus sonrientes caras e inauguraciones en redes sociales.