María nos quiere inteligentes


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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

La inteligencia al poder. Y la alcaldesa de Almería, que no quiere quedarse atrás en lo que a cultura o inteligencia se refiere, busca que los ciudadanos almerienses estén cada día más preparados en lo que a la tecnología se refiere. Es de agradecer que se preocupe por nuestra educación, en estos días en los que los debates políticos en plenos no solo son aburridos, algo faltones y de poca altura, si María logra por lo que está trabajando, seguro que a la vuelta de unos años en el salón de plenos tendremos a los ediles más listos e inteligentes de la historia, no les va a hacer falta ni la IA a la hora de redactar sus discursos.

A los viejos nos han enseñado a viajar por las redes, dejar la vieja cartilla de ahorro, usar la tarjeta en los almacenes, la banca electrónica, y andamos detrás de hacer nuestro el tan famoso Gpt no sé qué más. Pero no habíamos llegado, y se lo agradecemos, a lo que nos presenta la alcaldesa de Almería, dicen las malas lenguas que la acompañan por los pasillos de la casa consistorial que está algo cansada de ser el pim-pam-pum de la política ciudadana y de las críticas de la oposición. Es duro ser la alcaldesa de una ciudad, hay que reconocerlo, con lo feliz que se vive en el senado, en el congreso de los diputados o en el convento sevillano, sin que nadie se acuerde de ti, sin que nadie te critique.

Desde que es una mujer sabia, saber rectificar así nos lo demostró, desea el mismo camino para los benditos ciudadanos que están bajo sus órdenes a la hora de pagar impuestos, tasas y precios públicos. Y obedecer, que eso es muy importante para los políticos.

Ciudadanos inteligentes, pero obedientes; ciudadanos listos, pero callados; sabios ciudadanos, pero sin pasarnos.

Y controlados, que es en el fondo lo que quieren los rectores de los vecinos, tenernos controlados.

Doña María del Mar nos va a ofrecer una tarjeta digital, como la de los bancos, pero es de imaginar que no vamos a pagar por ella. Que se lo cree usted. Pero que iluso o tonto es. ¿Quién cree que va a pagar las quince mil tarjetas? ¿La alcaldesa? No creo. ¿La empresa que recoge la basura? Si ella cobra de nuestros impuestos, y con subida del recibo. Cuando usted baje a depositar la bolsa de residuos en el contenedor tendrá que usar la tarjeta inteligente para que se le abra la puerta y dejar sus pequeñas miserias en el mismo. No será difícil, ya lo verá, se van a entregar unas miles, voluntarias, y con letras grandes y en español con la información pertinente para el uso de las mismas.

A partir de ese momento el ayuntamiento tendrá su nombre y la hora en que depositó su basura en los nuevos e inteligentes contenedores. ¿Y qué hará con esa información? Ya lo veremos. Lo que no deja de ser un control más sobre su vida y su libertad. No se nos ha anunciado que haya cámaras para dejar constancia de su presencia, por si hay que ponerle una multa.

¿Y toda esta nueva parafernalia de las tarjetas es porque no reciclamos lo suficiente? Sí señor, por eso es. Y no se le olvide cuando baje la basura coger la de plástico del contenedor, no podrá depositar la bolsa.

Este debe ser el final que busca el político para el ser humano, acabar convertido en tarjeta de plástico reciclada.