ALMERÍA HOY / 09·02·2026
M. ÁNGEL SÁNCHEZ/ Casi cinco años después de que el vital trasvase del Negratín se suspendiera, el embalse granadino reúne hoy las condiciones para que cambie la situación. Fue el 7 de julio de 2021 cuando se detuvieron las transferencias.
Los temporales de finales de enero y febrero han dejado agua y nieve en toda la cuenca vertiente del pantano, y su volumen ha crecido rápidamente desde los 140 Hm3 a los 228 que alberga en el momento de redactar esta noticia. La cifra mágica de los 210 Hm3, a partir de la cual se contemplan transferencias a nuestra comarca, ha sido rebasada y los pronósticos señalan que podría alcanzar los 300 en primavera. Ningún impedimento administrativo o técnico puede oponerse, entonces, a que las bombas de Aguas del Almanzora arranquen y envíen caudales a nuestra zona, dando por finalizado un largo quinquenio de sequía que ha podido contrarrestarse con la desaladora de Carboneras, pero sólo en lo concerniente al abastecimiento de los hogares, donde no se ha notado una escasez, que sí la ha sufrido, y de manera muy dura y sin casi auxilios exteriores, la potente economía agrícola comarcal. No resulta gratuito reseñar que el pantano del Almanzora apenas alcanza los 9 Hm3 de los 161 que posee de capacidad, y que obras hidráulicas esenciales, como la desaladora Bajo Almazora I -terminada en 2011 e inutilizada por una avenida en 2012-, no entrará en servicio hasta 2027. También la proyectada Bajo Almanzora II sufre los usuales y graves retrasos en la tramitación de los procedimientos administrativos y no se vislumbra el inicio de su construcción en un horizonte cercano. Ambas aportarán a la comarca algún día 40 Hm3 anuales.
ANTICIPO DE AGUA INMEDIATO
Pero volviendo al Trasvase del Negratín y su inminente relanzamiento, el presidente de la sociedad Aguas del Almanzora, concesionaria de las aguas del trasvase y responsable de la construcción y gestión de esta gran obra hidráulica, José Caparrós, ha declarado a Radio Actualidad que “en unos días podremos hablar con las autoridades para saber el volumen que nos pueden anticipar antes de que se reúna la Comisión del Trasvase”. No obstante adelantó que “el año 2026 lo vamos a pasar, por primera vez en cinco años, con una relativa normalidad”, si bien expuso “que no podemos caer en la autocomplacencia”. Se refiere el presidente a que la continuidad del trasvase en años venideros no está garantizada, al depender del comportamiento de la meteorología. No sólo eso: “Tenemos que hacer obras importantes en la comarca, como interconectar todo nuestro perímetro de riego para que el agua, venga por donde venga, pueda llevarse al punto donde se necesite y consigamos una mayor eficiencia de los recursos”.
“NOS NEGARON COMPRAR SIN RAZONES”
Sobre el auxilio solicitado al Gobierno central durante esta larga etapa de sequía, José Caparrós expone: “La verdad es que nunca ha estado por la labor de ayudarnos, a pesar de que no había muchas razones técnicas para negarse”. El Gobierno impidió, al menos dos veces, acuerdos extraordinarios entre regantes para traer agua a la comarca. En 2022 se negó a que los regantes de la Acequia Real del Júcar y los del Almanzora culminaran el convenio por el que los del Júcar vendían aguas sobrantes en la cantidad de 50 Hm3 en diez años, a razón de 5 Hm3 por año. “Se quieren llevar el Júcar a Almería”, clamaban unos pocos activistas que finalmente se salieron con la suya, y esas aguas fueron finalmente a parar al mar. Tampoco aprobó el Gobierno este pasado año otro acuerdo entre el Canal de las Aves, los regantes del Henares y los nuestros para la compra venta de 40 Hm3. Al final, los del Tajo ni vendieron ni pudieron hacer uso de este gran volumen de agua. Detrás de las excusas técnicas que esgrime el Gobierno -fácilmente desmontables- siempre se han escondido motivos ideológicos contrarios a los trasvases. Y eso es lo que se ha impuesto. El declive del Trasvase del Tajo se explica con estos mismos motivos.
ÚNICA ZONA DE ESPAÑA CON SEQUÍA
Ahora parece que llegamos al final de un largo ciclo de sequía que sólo golpeaba a nuestra comarca. Mientras las demás zonas productoras disponían de recursos suficientes y abundantes, este pequeño espacio de España, el Levante almeriense, sufría los rigores de la sequía sin que las autoridades de Medio Ambiente se compadecieran. “Estábamos muy preocupados porque la sequía se estaba haciendo endémica aquí mientras el resto del país no se veía afectado por este fenómeno, lo que nos dejaba en una situación de soledad”, explica Caparrós.
Con otros ojos miró el problema la Junta de Andalucía y los mismos regantes del Guadalquivir, que gestionaron, para beneficio nuestro, la venta de unos pocos, pero esenciales, Hm3.
El trasvase Negratín-Almanzora está regulado por una disposición adicional de la Ley 55/1999 y autoriza la transferencia de hasta 50 Hm3 al año y sólo se activa a partir de dos consideraciones, ambas de igual importancia: la primera es que el embalse, que tiene una capacidad de 571 Hm3, supere los 210 de agua almacenada, y la segunda es que el conjunto de embalses de la cuenca a la que pertenece El Negratín, la del Guadalquivir, superen el 30% de su capacidad. Ambos requisitos se cumplen hoy, y sobradamente. En marzo, como muy tarde, volveremos a estar ‘conectados’.
Los temporales de finales de enero y febrero han dejado agua y nieve en toda la cuenca vertiente del pantano, y su volumen ha crecido rápidamente desde los 140 Hm3 a los 228 que alberga en el momento de redactar esta noticia. La cifra mágica de los 210 Hm3, a partir de la cual se contemplan transferencias a nuestra comarca, ha sido rebasada y los pronósticos señalan que podría alcanzar los 300 en primavera. Ningún impedimento administrativo o técnico puede oponerse, entonces, a que las bombas de Aguas del Almanzora arranquen y envíen caudales a nuestra zona, dando por finalizado un largo quinquenio de sequía que ha podido contrarrestarse con la desaladora de Carboneras, pero sólo en lo concerniente al abastecimiento de los hogares, donde no se ha notado una escasez, que sí la ha sufrido, y de manera muy dura y sin casi auxilios exteriores, la potente economía agrícola comarcal. No resulta gratuito reseñar que el pantano del Almanzora apenas alcanza los 9 Hm3 de los 161 que posee de capacidad, y que obras hidráulicas esenciales, como la desaladora Bajo Almazora I -terminada en 2011 e inutilizada por una avenida en 2012-, no entrará en servicio hasta 2027. También la proyectada Bajo Almanzora II sufre los usuales y graves retrasos en la tramitación de los procedimientos administrativos y no se vislumbra el inicio de su construcción en un horizonte cercano. Ambas aportarán a la comarca algún día 40 Hm3 anuales.
ANTICIPO DE AGUA INMEDIATO
Pero volviendo al Trasvase del Negratín y su inminente relanzamiento, el presidente de la sociedad Aguas del Almanzora, concesionaria de las aguas del trasvase y responsable de la construcción y gestión de esta gran obra hidráulica, José Caparrós, ha declarado a Radio Actualidad que “en unos días podremos hablar con las autoridades para saber el volumen que nos pueden anticipar antes de que se reúna la Comisión del Trasvase”. No obstante adelantó que “el año 2026 lo vamos a pasar, por primera vez en cinco años, con una relativa normalidad”, si bien expuso “que no podemos caer en la autocomplacencia”. Se refiere el presidente a que la continuidad del trasvase en años venideros no está garantizada, al depender del comportamiento de la meteorología. No sólo eso: “Tenemos que hacer obras importantes en la comarca, como interconectar todo nuestro perímetro de riego para que el agua, venga por donde venga, pueda llevarse al punto donde se necesite y consigamos una mayor eficiencia de los recursos”.
“NOS NEGARON COMPRAR SIN RAZONES”
Sobre el auxilio solicitado al Gobierno central durante esta larga etapa de sequía, José Caparrós expone: “La verdad es que nunca ha estado por la labor de ayudarnos, a pesar de que no había muchas razones técnicas para negarse”. El Gobierno impidió, al menos dos veces, acuerdos extraordinarios entre regantes para traer agua a la comarca. En 2022 se negó a que los regantes de la Acequia Real del Júcar y los del Almanzora culminaran el convenio por el que los del Júcar vendían aguas sobrantes en la cantidad de 50 Hm3 en diez años, a razón de 5 Hm3 por año. “Se quieren llevar el Júcar a Almería”, clamaban unos pocos activistas que finalmente se salieron con la suya, y esas aguas fueron finalmente a parar al mar. Tampoco aprobó el Gobierno este pasado año otro acuerdo entre el Canal de las Aves, los regantes del Henares y los nuestros para la compra venta de 40 Hm3. Al final, los del Tajo ni vendieron ni pudieron hacer uso de este gran volumen de agua. Detrás de las excusas técnicas que esgrime el Gobierno -fácilmente desmontables- siempre se han escondido motivos ideológicos contrarios a los trasvases. Y eso es lo que se ha impuesto. El declive del Trasvase del Tajo se explica con estos mismos motivos.
ÚNICA ZONA DE ESPAÑA CON SEQUÍA
Ahora parece que llegamos al final de un largo ciclo de sequía que sólo golpeaba a nuestra comarca. Mientras las demás zonas productoras disponían de recursos suficientes y abundantes, este pequeño espacio de España, el Levante almeriense, sufría los rigores de la sequía sin que las autoridades de Medio Ambiente se compadecieran. “Estábamos muy preocupados porque la sequía se estaba haciendo endémica aquí mientras el resto del país no se veía afectado por este fenómeno, lo que nos dejaba en una situación de soledad”, explica Caparrós.
Con otros ojos miró el problema la Junta de Andalucía y los mismos regantes del Guadalquivir, que gestionaron, para beneficio nuestro, la venta de unos pocos, pero esenciales, Hm3.
El trasvase Negratín-Almanzora está regulado por una disposición adicional de la Ley 55/1999 y autoriza la transferencia de hasta 50 Hm3 al año y sólo se activa a partir de dos consideraciones, ambas de igual importancia: la primera es que el embalse, que tiene una capacidad de 571 Hm3, supere los 210 de agua almacenada, y la segunda es que el conjunto de embalses de la cuenca a la que pertenece El Negratín, la del Guadalquivir, superen el 30% de su capacidad. Ambos requisitos se cumplen hoy, y sobradamente. En marzo, como muy tarde, volveremos a estar ‘conectados’.


