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PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Sería muy aventurado por nuestra parte, no creen ustedes, asegurar que, en ese socavón abierto en el Carretera de Sierra Alhamilla, va a ser enterrado el Ave de alta velocidad que debe rodar por algunos rieles patrios camino de Almería. Pero sabiendo que está detrás del mismo Adif, que Adif está siendo investigada por no sé cuántas obras adjudicadas en los últimos años en la trama del sanchista Koldo, y que algunos de los dirigentes de la empresa pública, puestos a dedo por el mismísimo jefe del sanchismo galopante están en la picota de las investigaciones, es mejor que se escondan durante algunos años de la justicia de los hombres, por lo que no nos debe extrañar que ese socavón abierto en el camino que debe hacer llegar el Ave a la estación de la ciudad, sea la tumba metafórica de ese sueño que llevan en el subconsciente los almerienses desde hace más de veinte años.
Tras veinte largos años nos entran las dudas, y no solo por el socavón, que puede ser la anécdota divertida de la historia de Adif y el Ave de Almería, sino por toda la movida que se organizado en torno al desastre en que se ha convertido la Renfe, o Ten fe, como se le llama ahora en las redes que quiere controlar el emperador de la Moncloa. No ha habido dinero para revisar las vías en estos años, había otros gastos a los que hacer frente, y llegaron los accidentes. Es el momento de rectificar, dicen algunas voces, y ello va a suponer recortar en las inversiones. Pero esta vez, parece, que no será para dar coimas y suculentas primas a los grajos que sobrevuelan las adjudicaciones de Adif, que se apunta es lo que ha ocurrido a lo largo de los últimos años.
Un país no se puede lanzar a construir por construir vías y más vías, aseguran, si después no se puede mantener (no se quiere o el dinero se lo gastan en putas, coca o en sueldos para tanto político como vive del momio), lo construido. Y es lo que está ocurriendo en esta península llamada España. El socavón de Almería no deja de ser la triste anécdota, cierto es, pero no deja de ser el agujero negro por donde podemos imaginar lo que ha sido Adif y el trabajo de sus dirigentes en los años en los que los jefes los ha estado poniendo el sanchismo que nos gobierna.
Hablaba el ministro desgracia Puente, de que la culpa de Adamuz es de la falta de inversión del gobierno anterior, el del Pp, que es posible, y hasta del cambio climático como le oímos decir, pero se le olvida al ministro “desgracia” Puente, que el Psoe de Sánchez, su partido, lleva en el poder ocho largos años, ocho, y no se puede venir a estas alturas hablando de herencias recibidas. Por lo visto, en más de noventa y tantos meses, ni Pedro Sánchez, ni el ministro desgracia Puente, han tenido tiempo de cambiarla. ¡Piratas en railes! Pd. Anécdotas aparte sobre la historia del socavón, algunos técnicos avisan de que las obras que se están llevando a cabo pueden afectar a edificios antiguos. Lo que nos faltaba.
Tras veinte largos años nos entran las dudas, y no solo por el socavón, que puede ser la anécdota divertida de la historia de Adif y el Ave de Almería, sino por toda la movida que se organizado en torno al desastre en que se ha convertido la Renfe, o Ten fe, como se le llama ahora en las redes que quiere controlar el emperador de la Moncloa. No ha habido dinero para revisar las vías en estos años, había otros gastos a los que hacer frente, y llegaron los accidentes. Es el momento de rectificar, dicen algunas voces, y ello va a suponer recortar en las inversiones. Pero esta vez, parece, que no será para dar coimas y suculentas primas a los grajos que sobrevuelan las adjudicaciones de Adif, que se apunta es lo que ha ocurrido a lo largo de los últimos años.
Un país no se puede lanzar a construir por construir vías y más vías, aseguran, si después no se puede mantener (no se quiere o el dinero se lo gastan en putas, coca o en sueldos para tanto político como vive del momio), lo construido. Y es lo que está ocurriendo en esta península llamada España. El socavón de Almería no deja de ser la triste anécdota, cierto es, pero no deja de ser el agujero negro por donde podemos imaginar lo que ha sido Adif y el trabajo de sus dirigentes en los años en los que los jefes los ha estado poniendo el sanchismo que nos gobierna.
Hablaba el ministro desgracia Puente, de que la culpa de Adamuz es de la falta de inversión del gobierno anterior, el del Pp, que es posible, y hasta del cambio climático como le oímos decir, pero se le olvida al ministro “desgracia” Puente, que el Psoe de Sánchez, su partido, lleva en el poder ocho largos años, ocho, y no se puede venir a estas alturas hablando de herencias recibidas. Por lo visto, en más de noventa y tantos meses, ni Pedro Sánchez, ni el ministro desgracia Puente, han tenido tiempo de cambiarla. ¡Piratas en railes! Pd. Anécdotas aparte sobre la historia del socavón, algunos técnicos avisan de que las obras que se están llevando a cabo pueden afectar a edificios antiguos. Lo que nos faltaba.


