Parterres demasiado grandes
ALMERÍA HOY / 08·01·2026
A escasas fechas de que concluyan los trabajos de remodelación del Paseo de Almería, el equipo de gobierno ha sorprendido al anunciar que estudia realizar ajustes de última hora en el diseño de los jardines. Tras meses de ruidos, vallas y molestias acumuladas, el área de Urbanismo se plantea ahora recortar los parterres para ganar espacio peatonal, una decisión que llega cuando los vecinos esperaban ver, por fin, el proyecto terminado de una vez por todas.
Esta rectificación tardía ha generado un profundo desconcierto entre los residentes y comerciantes de la zona. Después de un largo periodo de ejecución que ha puesto a prueba la paciencia de la ciudadanía, el hecho de que el consistorio admita ahora que algunos espacios ajardinados son demasiado grandes y dificultan el tránsito pone en entredicho la planificación inicial. Resulta llamativo que una obra que ha marcado el día a día del centro durante tanto tiempo se vea sometida a cambios de criterio justo cuando los trabajos parecen estar llegando a su fin.
La propia alcaldesa, María del Mar Vázquez, ha justificado la necesidad de acortar estos parterres para mejorar la funcionalidad y la permeabilidad del eje principal de la ciudad, reconociendo que el diseño original podría entorpecer la movilidad. Sin embargo, esta búsqueda de versatilidad se produce en el tiempo de descuento de la intervención, lo que para muchos almerienses supone una evidencia de improvisación técnica que podría haber sido detectada mucho antes de tener el centro levantado.
El descontento vecinal es palpable no solo por la tardanza acumulada desde el inicio de las obras, sino por la sensación de que el resultado final sigue sujeto a imprevistos. Existe un temor generalizado a que esta falta de previsión suponga un nuevo obstáculo para recuperar la normalidad o que incluso afecte al presupuesto final por tener que corregir elementos ya proyectados.
Esta rectificación tardía ha generado un profundo desconcierto entre los residentes y comerciantes de la zona. Después de un largo periodo de ejecución que ha puesto a prueba la paciencia de la ciudadanía, el hecho de que el consistorio admita ahora que algunos espacios ajardinados son demasiado grandes y dificultan el tránsito pone en entredicho la planificación inicial. Resulta llamativo que una obra que ha marcado el día a día del centro durante tanto tiempo se vea sometida a cambios de criterio justo cuando los trabajos parecen estar llegando a su fin.
La propia alcaldesa, María del Mar Vázquez, ha justificado la necesidad de acortar estos parterres para mejorar la funcionalidad y la permeabilidad del eje principal de la ciudad, reconociendo que el diseño original podría entorpecer la movilidad. Sin embargo, esta búsqueda de versatilidad se produce en el tiempo de descuento de la intervención, lo que para muchos almerienses supone una evidencia de improvisación técnica que podría haber sido detectada mucho antes de tener el centro levantado.
El descontento vecinal es palpable no solo por la tardanza acumulada desde el inicio de las obras, sino por la sensación de que el resultado final sigue sujeto a imprevistos. Existe un temor generalizado a que esta falta de previsión suponga un nuevo obstáculo para recuperar la normalidad o que incluso afecte al presupuesto final por tener que corregir elementos ya proyectados.


