Ecologistas en Acción exige vigilancia extrema ante la presencia de un petrolero de la flota fantasma rusa en Almería


Imagen del petrolero ruso (Foto: yabiladi.com)

ALMERÍA HOY / 28·01·2026

La organización Ecologistas en Acción ha trasladado a Salvamento Marítimo su profunda preocupación por la navegación del 'Chariot Tide' frente al litoral almeriense. Este buque, que navega bajo bandera de Mozambique, ha sido identificado como parte de la denominada 'dark fleet' o flota opaca, un conjunto de embarcaciones que transportan hidrocarburos rusos para evadir las restricciones comerciales internacionales.

La inquietud del colectivo se ha visto reforzada tras conocerse que el buque de Salvamento Marítimo 'Clara Campoamor' está realizando un seguimiento cercano del petrolero. Según los datos de posicionamiento, el 'Chariot Tide' avanza a una velocidad mínima de apenas un nudo, lo que sugiere posibles averías o fallos en su tecnología de navegación. Previamente, el barco ya habría experimentado problemas de gobierno en las inmediaciones del estrecho de Gibraltar, necesitando la intervención de remolcadores marroquíes para ser desplazado hacia el mar de Alborán.

De acuerdo con la Marina Mercante española, el Chariot Tide sufrió una avería en el motor el 22 de enero, quedando a la deriva sin propulsión en aguas internacionales, a unos 53 kilómetros al sur de Adra, en la región de Almería. Esta área está bajo la responsabilidad de España en términos de búsqueda y rescate.

Riesgo de vertido y fraude comercial

A bordo del navío viajan más de 425.000 barriles de productos derivados del petróleo cargados originalmente en el puerto ruso de Ust-Luga. Aunque el destino declarado es Tánger, los ecologistas sospechan que la trayectoria actual podría esconder una maniobra para introducir el combustible en el mercado a través de puertos argelinos o mediante el uso de barcazas de suministro, utilizando documentación de exportación falsificada.

Desde la federación ecologista se insiste en el peligro sistémico que supone esta flota fantasma. Se trata de embarcaciones con una antigüedad notable, que cambian constantemente de identidad y bandera para operar fuera del control internacional, a menudo sin seguros que cubran posibles siniestros. La organización advierte de que un accidente o un derrame por parte de este tipo de buques en una zona tan sensible como el mar de Alborán provocaría una tragedia ecológica sin precedentes, arruinando la pesca local y el sector turístico durante décadas.