Condenado a más de quince años de cárcel el asesino de la lotera de Albox



ALMERÍA HOY / 19·12·2025

La justicia ha dictado sentencia definitiva tras el segundo juicio celebrado por el crimen de la lotera de Albox, ocurrido en septiembre de 2021. El acusado, vecino de la víctima, ha sido condenado a una pena total de quince años y tres meses de prisión después de que un jurado popular lo declarara culpable de los delitos de homicidio y robo con violencia.

La resolución judicial desglosa la pena en diez años y diez meses por la muerte de la mujer y otros cuatro años y cinco meses por el asalto. En el fallo se han contemplado la atenuante de drogadicción y, en el caso del robo, la agravante de reincidencia. Además, el condenado deberá indemnizar con 180.000 euros a los hijos de la fallecida.

Un ataque violento por motivación económica

Los hechos probados se remontan a la madrugada del 10 de septiembre de 2021. El agresor, aprovechando que conocía la rutina de su vecina y sabía que guardaba efectivo de la venta ambulante de lotería, acudió a su domicilio con intención de robar. Al abrirse la puerta, atacó a la mujer con un arma blanca, asestándole nueve puñaladas en zonas vitales como el cuello y el tórax.

Tras el asesinato, el autor se hizo con un bolso con dinero y objetos de valor, además de dos terminales móviles, y huyó de la escena. El cuerpo de la víctima no fue hallado hasta el mediodía siguiente, en medio de un gran charco de sangre.

Las pruebas clave: ADN y el intento de destruir su ropa

La investigación policial logró estrechar el cerco sobre el sospechoso en apenas unas horas. El hombre había sufrido un accidente de tráfico esa misma madrugada con un vehículo robado, lo que facilitó su localización tras pasar por el hospital. Dos evidencias resultaron determinantes para el veredicto de culpabilidad:

- Análisis forense: Se hallaron restos biológicos del acusado bajo las uñas de la víctima, lo que evidenciaba que la mujer luchó por su vida durante el ataque.

- La llamada delatora: Durante su traslado a dependencias policiales, los agentes presenciaron cómo el detenido pedía a su madre por teléfono que comprara prendas nuevas y, crucialmente, que quemara toda la ropa que él tenía en la casa.

Este intento de destruir su propia vestimenta fue interpretado por el tribunal como una maniobra desesperada para eliminar posibles restos de sangre de la fallecida y otras pruebas genéticas que pudieran incriminarle.