¿Quién nos engañó?


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

La historia del soterramiento integral de la estación de trenes en la capital llevó a que se negociara una repercusión en los terrenos liberados del soterramiento, con la elevación hacia el cielo de seis mamotretos con los que pagar el costo de las obras, dos de ellos en los viejos terrenos del Toblerone. En estos días nos indica el ayuntamiento que hay que volver a negociar cuatro de las torres que quedan por levantar, al comprobar, han tardado tiempo en hacerlo, que el soterramiento de la estación no es como se esperaba. ¿De quién parte lo que tiene la apariencia de un claro engaño a la ciudad y a los almerienses?

¿Quién nos engañó, Adif o Pablo Venzal? ¿Fue Adif la que engañó a Pablo? ¿Se dejó engañar el entonces edil de urbanismo?

Es evidente que la decisión de no realizar el soterramiento integral de la estación no fue una decisión de última hora. Por lo que hay que pensar que cuando se estaba negociando alguien sabía lo que al final se hizo público: No habría soterramiento integral, y el tren vería la luz del sol a su llegada a la ciudad.

La caída del Toblerone, con chocolate o sin él para algunos empresarios, nunca tendremos los datos si también para algún político, fue un error. Lo dijimos en aquel tiempo, era una de las construcciones más originales que presentaba la ciudad, y se le podría haber dado una salida, de la que ya es una tontería hablar. Pero la especulación urbanística estaba detrás, y con ella no hay quién pueda.

Supongo, aunque sea mucho suponer, que la actual alcaldesa y su mano derecha en urbanismo, están en contra de los mamotretos construidos, lo que nos lleva a pensar que ellas habrían ganado la batalla a favor del Toblerone. Especulación que ya no nos lleva a ningún sitio. Lo cierto es que andan en la tarea de no levantar las cuatro torres que estaban en el proyecto de entonces, y se acogen a que Adif no ha cumplido el pacto: soterramiento integral.

¿Se acuerdan ustedes cuando Juan Megino derribo el edificio de Trino? Lo hizo, y abrió un hermoso paisaje marino ante la ciudad. No sería demasiado hablar de que los dos actuales son una pantalla ante el mar, pero de construirse los cuatro restantes, habría sido una muralla infranqueable para una parte importante de esa Almería que quiere seguir viendo y mirando al mar que baña sus costas.

Estoy de acuerdo con María del Mar y con Eloísa. Y vuelvo a preguntarme, sabiendo que ya no tiene solución: ¿Habrían mantenido el Toblerone? Y de no hacerlo ¿habrían permitido los dos mamotretos construidos? Si ahora no quieren los cuatros restantes, es de imaginar, supone uno, aunque sea mucho suponer, que estarían en contra también de los dos levantados. ¿Lo están? Ahora llegaran las presiones de los empresarios del ladrillo, los que esperaban con las fauces y las cuentas abiertas las torres aún por edificar.

¿Qué harán las responsables políticas? ¿Se dejarán convencer? ¿Se mantendrán en sus trece?

A la espera se queda el personal sobre la última decisión de María del Mar y Eloisa. Por cierto, se me olvidaba preguntarles, es de esperar que hayan echado las cuentas ¿cuánto le va a costar a la ciudad no levantar las restantes torres? Imagino que los empresarios no están por perder un euro de lo que tenían previsto ganar. Y son duros a la hora de negociar. Algo tendrán que dar el ayuntamiento a cambio. Es lo que nos gustaría saber.