ALMERÍA HOY / 27·08·2026
Un sábado por la mañana, cuando la actividad administrativa suele detenerse, saltaron las alarmas en el Ayuntamiento de Sorbas. El sondeo de Larache, la infraestructura hídrica clave que abastece al núcleo principal del municipio, dejó de funcionar repentinamente. El mensaje que recibió el regidor, Juan F. González Carmona, fue tan directo como preocupante: la bomba no arrancaba y el nivel del depósito comenzaba a descender de forma acelerada.
Ante la gravedad del contratiempo, el propio alcalde ha decidido difundir un escrito a través de sus redes sociales para detallar a la ciudadanía el alcance del problema y los medios empleados. En dicha publicación titulada "HAY UNA LLAMADA QUE NINGÚN ALCALDE QUIERE RECIBIR UN SÁBADO POR LA MAÑANA", González Carmona explica la complejidad técnica que entraña la gestión hídrica en la zona, recordando que en el municipio «hablar del servicio de agua no es sencillo» al contar con «9 sondeos, 22 depósitos y más de 200 kilómetros de redes que recorren nuestro término municipal».
La incidencia ponía a prueba una red extensa y dispersa. Ante la falta de una alternativa automática para sostener el caudal de Larache, el equipo de gobierno tuvo que improvisar un operativo de emergencia contra reloj. En pocos minutos, la prioridad se centró en localizar camiones cuba que inyectaran agua directamente al depósito y evitar así que los vecinos sufrieran cortes en el suministro mientras los operarios evaluaban los daños en la instalación averiada. Tras inspeccionar el sondeo y extraer la columna de elevación, los técnicos confirmaron que tanto la bomba como el motor principal estaban inoperativos y requerían un reemplazo completo. Tras localizar un almacén con stock de esas características durante el fin de semana, los trabajadores procedieron a la sustitución del equipamiento. Las labores concluyeron con la reactivación del sondeo y la recuperación progresiva de la presión y los niveles en el depósito general, dando por resuelta la incidencia inmediata.
Para coordinar la logística, el regidor recurrió al apoyo de otros representantes institucionales. Según expone el alcalde en su escrito, «cuando hizo falta ayuda, la encontramos», destacando el respaldo de varios homólogos de la zona y de la Diputación de Almería, cuyo presidente, alcalde también, colaboró activamente en la movilización de recursos. En paralelo, se solicitó a la población un consumo responsable, una petición a la que los vecinos respondieron reduciendo el consumo en los hogares.
La reivindicación de la desaladora de Carboneras
Sin embargo, el alcalde ha querido aprovechar la solución de este incidente para abrir un debate sobre la sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo. A través de su escrito en redes, ha remarcado que «el agua no puede ser una cuestión de suerte» ni se puede depender de que un motor no falle o de localizar camiones cuba en cuestión de horas. A su juicio, la situación vivida este fin de semana refleja una vulnerabilidad compartida por varios municipios de la comarca que viven «con una enorme presión sobre un recurso que cada vez es más escaso».
El punto central de su reclamación apunta directamente a la prolongada tramitación para recibir agua desalada procedente de la planta de Carboneras, una medida que los municipios de la zona llevan «esperando más de 20 años». Sorbas requiere la concesión de dicho recurso y las conducciones necesarias para conectar sus núcleos de población a esta red de distribución.
Aunque el Ayuntamiento está realizando inversiones en las redes locales, modernizando tramos e interconectando depósitos para ganar capacidad, González Carmona advierte de que «hay un momento en el que un ayuntamiento ya no puede hacer más». Por ello, el escrito concluye con un llamamiento a las administraciones competentes para acelerar las infraestructuras pendientes, evitar que este tipo de emergencias se repitan y lograr que la comarca disponga de un suministro garantizado de forma definitiva.
Ante la gravedad del contratiempo, el propio alcalde ha decidido difundir un escrito a través de sus redes sociales para detallar a la ciudadanía el alcance del problema y los medios empleados. En dicha publicación titulada "HAY UNA LLAMADA QUE NINGÚN ALCALDE QUIERE RECIBIR UN SÁBADO POR LA MAÑANA", González Carmona explica la complejidad técnica que entraña la gestión hídrica en la zona, recordando que en el municipio «hablar del servicio de agua no es sencillo» al contar con «9 sondeos, 22 depósitos y más de 200 kilómetros de redes que recorren nuestro término municipal».
La incidencia ponía a prueba una red extensa y dispersa. Ante la falta de una alternativa automática para sostener el caudal de Larache, el equipo de gobierno tuvo que improvisar un operativo de emergencia contra reloj. En pocos minutos, la prioridad se centró en localizar camiones cuba que inyectaran agua directamente al depósito y evitar así que los vecinos sufrieran cortes en el suministro mientras los operarios evaluaban los daños en la instalación averiada. Tras inspeccionar el sondeo y extraer la columna de elevación, los técnicos confirmaron que tanto la bomba como el motor principal estaban inoperativos y requerían un reemplazo completo. Tras localizar un almacén con stock de esas características durante el fin de semana, los trabajadores procedieron a la sustitución del equipamiento. Las labores concluyeron con la reactivación del sondeo y la recuperación progresiva de la presión y los niveles en el depósito general, dando por resuelta la incidencia inmediata.
Para coordinar la logística, el regidor recurrió al apoyo de otros representantes institucionales. Según expone el alcalde en su escrito, «cuando hizo falta ayuda, la encontramos», destacando el respaldo de varios homólogos de la zona y de la Diputación de Almería, cuyo presidente, alcalde también, colaboró activamente en la movilización de recursos. En paralelo, se solicitó a la población un consumo responsable, una petición a la que los vecinos respondieron reduciendo el consumo en los hogares.
La reivindicación de la desaladora de Carboneras
Sin embargo, el alcalde ha querido aprovechar la solución de este incidente para abrir un debate sobre la sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo. A través de su escrito en redes, ha remarcado que «el agua no puede ser una cuestión de suerte» ni se puede depender de que un motor no falle o de localizar camiones cuba en cuestión de horas. A su juicio, la situación vivida este fin de semana refleja una vulnerabilidad compartida por varios municipios de la comarca que viven «con una enorme presión sobre un recurso que cada vez es más escaso».
El punto central de su reclamación apunta directamente a la prolongada tramitación para recibir agua desalada procedente de la planta de Carboneras, una medida que los municipios de la zona llevan «esperando más de 20 años». Sorbas requiere la concesión de dicho recurso y las conducciones necesarias para conectar sus núcleos de población a esta red de distribución.
Aunque el Ayuntamiento está realizando inversiones en las redes locales, modernizando tramos e interconectando depósitos para ganar capacidad, González Carmona advierte de que «hay un momento en el que un ayuntamiento ya no puede hacer más». Por ello, el escrito concluye con un llamamiento a las administraciones competentes para acelerar las infraestructuras pendientes, evitar que este tipo de emergencias se repitan y lograr que la comarca disponga de un suministro garantizado de forma definitiva.

