![]() |
| .. |
PASEO ABAJO/Juan Torrijos
Estaba escrito desde la noche del 17 de mayo que Juanma Moreno Bonilla no lograría la investidura en su primer intento. Lo vino diciendo muy claro durante la campaña, y lo dejó caer tras aquella noche:
No tenemos prisa en negociar.
El segundo día en el convento las vacías palabras de los políticos llenaron el salón donde se celebraba el acto. Qué bien se lo pasaban sus señorías, como se divertían cuando su jefe de filas se metía con el de enfrente. Como gritaban cuando se les acusaba de fraude o corrupción. Daba la impresión de que estaban en el patio del colegio, con sus gritos, su mala educación y su provocación constante. Se acusaban de mentirosos, de fraude, de irresponsables. Reían, aplaudían, golpeaban la bancada como lo que son, fans de sus sueldos, de sus buenas vidas, de los jefes que los ponen en las listas. Se desgañitaba el presidente del parlamento, pedía silencio, llamaba la atención, pero el patio no le seguía.
No me atraía escuchar a María Jesús Montero. ¿Qué podía decir que no hubiera manifestado a lo largo de los años, tantos como ha estado en la Junta o siendo ministra de hacienda? ¿Palabras? Más bien se le vieron gestos, golpes en la tribuna, intento de enfangar la política de Juanma en la Junta y poco más. Se le notaba nerviosa. No era la ministra la que hablaba, no era la vicepresidenta del gobierno de España, era la derrotada en las elecciones andaluzas de mayo, y en los desplantes se le notaba que la procesión a la que le ha obligado su jefe, la sigue llevando por dentro. El poder del socialismo andaluz estaba siendo desmontado con datos, con cifras, que caían sobre la espalda de la señora Montero como duros sacos de cemento. Y al final con la corrupción. Y ahí se armó. No le podían dejar hablar, y Juanma dejó la tribuna volvió a su escaño sin rematar su discurso.
Me interesaba lo que pudiera contar Maillo. La vuelta o recuperación de un viejo comunista a la política. ¿Tendremos a un nuevo Anguita en Maillo? Siento decirles que no lo sentí así. Julio convencía. Julio razonaba, y si tenía que pelarse consigo mismo lo hacía sin miramientos. ¿Era posible que algunos de aquellos ejemplos que ofreció el cordobés a la política española pudieran estar tras Maillo? Entiendo que no. El discurso del hombre de Iu en el convento andaluz estuvo preñado de palabras viejas, oídas, derrotadas en el tiempo. No, el mensaje de Julio Anguita no parece estar ni en los viejos comunistas como Maillo. Y no deja de ser una pena.
De los restantes discursos poco que destacar. Hoy jueves tienen Pp y Vox una nueva oportunidad de llegar a un acuerdo. ¿Lo harán? Mientras en el Pp de Moreno se viva el miedo a lo que le digan desde la bancada del Psoe, se puede esperar que se llegue hasta unas nuevas elecciones allá por el mes de octubre. Sería de espera que no ocurriera así. Un político que está en estos días de vacaciones me comentaba:
Estos del Pp todavía no se han preguntado por qué existe Vox.
No tenemos prisa en negociar.
El segundo día en el convento las vacías palabras de los políticos llenaron el salón donde se celebraba el acto. Qué bien se lo pasaban sus señorías, como se divertían cuando su jefe de filas se metía con el de enfrente. Como gritaban cuando se les acusaba de fraude o corrupción. Daba la impresión de que estaban en el patio del colegio, con sus gritos, su mala educación y su provocación constante. Se acusaban de mentirosos, de fraude, de irresponsables. Reían, aplaudían, golpeaban la bancada como lo que son, fans de sus sueldos, de sus buenas vidas, de los jefes que los ponen en las listas. Se desgañitaba el presidente del parlamento, pedía silencio, llamaba la atención, pero el patio no le seguía.
No me atraía escuchar a María Jesús Montero. ¿Qué podía decir que no hubiera manifestado a lo largo de los años, tantos como ha estado en la Junta o siendo ministra de hacienda? ¿Palabras? Más bien se le vieron gestos, golpes en la tribuna, intento de enfangar la política de Juanma en la Junta y poco más. Se le notaba nerviosa. No era la ministra la que hablaba, no era la vicepresidenta del gobierno de España, era la derrotada en las elecciones andaluzas de mayo, y en los desplantes se le notaba que la procesión a la que le ha obligado su jefe, la sigue llevando por dentro. El poder del socialismo andaluz estaba siendo desmontado con datos, con cifras, que caían sobre la espalda de la señora Montero como duros sacos de cemento. Y al final con la corrupción. Y ahí se armó. No le podían dejar hablar, y Juanma dejó la tribuna volvió a su escaño sin rematar su discurso.
Me interesaba lo que pudiera contar Maillo. La vuelta o recuperación de un viejo comunista a la política. ¿Tendremos a un nuevo Anguita en Maillo? Siento decirles que no lo sentí así. Julio convencía. Julio razonaba, y si tenía que pelarse consigo mismo lo hacía sin miramientos. ¿Era posible que algunos de aquellos ejemplos que ofreció el cordobés a la política española pudieran estar tras Maillo? Entiendo que no. El discurso del hombre de Iu en el convento andaluz estuvo preñado de palabras viejas, oídas, derrotadas en el tiempo. No, el mensaje de Julio Anguita no parece estar ni en los viejos comunistas como Maillo. Y no deja de ser una pena.
De los restantes discursos poco que destacar. Hoy jueves tienen Pp y Vox una nueva oportunidad de llegar a un acuerdo. ¿Lo harán? Mientras en el Pp de Moreno se viva el miedo a lo que le digan desde la bancada del Psoe, se puede esperar que se llegue hasta unas nuevas elecciones allá por el mes de octubre. Sería de espera que no ocurriera así. Un político que está en estos días de vacaciones me comentaba:
Estos del Pp todavía no se han preguntado por qué existe Vox.

