Seis años de cárcel para un hombre que agredió sexualmente a la hija de su pareja en Almería

La niña, que tenía entre 5 y 8 años, sufrió severas alteraciones físicas y psicológicas



ALMERÍA HOY / 02·06·2026

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha ratificado de manera íntegra la condena de seis años de prisión dictada por la Audiencia Provincial de Almería contra un hombre que abusó sexualmente de la hija menor de su pareja. El tribunal ha desestimado el recurso presentado por la defensa del acusado, validando así una resolución que, además de la pena de cárcel, le obliga a indemnizar a la víctima con 20 000 euros. Como medidas adicionales, el procesado afronta cinco años de libertad vigilada, la pérdida de la patria potestad durante un lustro y la prohibición de ejercer cualquier profesión o actividad que implique contacto directo con menores a lo largo de once años.

La sentencia considera plenamente acreditado que el acusado aprovechó de manera sistemática los periodos comprendidos entre los años 2014 y 2017 para perpetrar los abusos. Los hechos ocurrían por las tardes, cuando la madre de la menor salía a caminar y dejaba al hombre al cuidado de la niña y de los otros tres hijos que la pareja tenía en común. El agresor sentaba a los tres hermanos menores a ver la televisión para, acto seguido, subir al dormitorio de la víctima y someterla a tocamientos íntimos de carácter sexual.

Durante el juicio quedó demostrado que estas agresiones se repitieron en la habitación de la menor al menos en tres ocasiones a lo largo de un periodo de dos semanas. En aquella época, la víctima tenía entre 5 y 8 años de edad.

La denuncia no se interpuso hasta cinco años después de cesar los abusos, un retraso que el alto tribunal andaluz califica como completamente lógico dada la extrema juventud de la víctima en el momento de los hechos, lo que le impedía comprender la gravedad y naturaleza de lo que estaba sucediendo. La menor llegó a manifestar que la relación con el acusado fue aparentemente buena después de los episodios, pero tras la separación de su madre perdió el contacto con él. Al cumplir los 13 años, coincidiendo con la adolescencia, la menor volvió a cruzarse con el agresor, lo que reactivó el trauma, provocando que lo insultara y que, poco después, decidiera confesarle lo ocurrido a una amiga de su madre. Tras tener conocimiento del relato, la progenitora acudió inmediatamente a las autoridades.

El TSJA fundamenta su decisión en la total credibilidad del testimonio de la menor, caracterizado por la espontaneidad, la coherencia y la ausencia de contradicciones a lo largo de todo el proceso judicial.

La versión de la víctima cuenta además con el respaldo de las declaraciones de su madre y de su abuela, quienes detallaron las severas alteraciones físicas y psicológicas que la niña experimentó durante la época de las agresiones, tales como alopecia difusa, estados crónicos de ansiedad y terrores nocturnos que remitieron una vez formalizada la denuncia. Asimismo, los informes de las psicólogas forenses resultaron determinantes al concluir que toda la sintomatología observada en la menor es absolutamente compatible con las secuelas directas de haber padecido violencia sexual en la infancia.