¡Expulsados!


Juan Torrijos Una izquierda fresca y nueva
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PASEO ABAJO/Juan Torrijos

A los ediles del Psoe de Carboneras les han abierto expediente de expulsión por poner trabas a la hora de votar sobre la licencia del Algarrobico. Pero no le hacen lo mismo al mentor político de Sánchez, el caballero Zapatero, tras conocerse el presunto pirateo llevado a cabo. Tratan peor a unos ediles de Carboneras, que solo buscan la seguridad en unos nuevos informes, que, a un señor, que fue presidente de España, y que se ha dedicado, presuntamente, a tomarle el pelo a los venezolanos, el oro de sus minas, las joyas y hasta el puto petróleo. Tiene guasa la doble vara de medir de los socialistas. Muy dignos se han puesto los dirigentes almerienses, abriendo expediente a sus compañeros minutos después del hecho.

La historia de los Fernández está llegando a su final en el pueblo. Llegaron como independientes, de la mano de Cristóbal al poder, se hicieron amos y señores durante años unidos al Psoe, y el futuro que les preparan sus compañeros es que vuelvan a aquellos primeros tiempos. Es una historia con luces y muchas sombras, demasiadas, a la que algún día habrá que acercarse. Pero hoy toca Algarrobico.

¿A quién le estaban respondiendo con esa medida de expulsión desde la dirección provincial de Almería?

Con la que le está cayendo a su esposa, no creo que Pedro Iº el enamorado, esté muy preocupado por lo de Carboneras.

¿Quién entonces lleva a Martín y Ayala (ese último hoy parlamentario andaluz) a comerse el marrón?

No habían pasado unos minutos de la votación en Carboneras cuando ya estaba abierto el expediente. Qué rápidos, chicos. Qué pena que no seáis iguales para todo.

¿Quién ha demostrado en estos últimos meses desde el Psoe mayor interés en el derribo del hotel?

Una mujer, exministra de Hacienda, candidata derrotada, muy derrotada en el pasado mes de mayo, que debía haber dimitido de sus cargos, por coherencia política, es la que obliga a unos blandos dirigentes almerienses a tomar una medida que no tiene justificación política alguna. Solo la que se desprende de una jefa que se lanzó a una piscina si agua, que se dio un morrazo de campeonato contra el azul del fondo, y que está viendo cómo se le ríe el personal cuando le recuerda aquello que dijo, en plan chulería, chulería:

En cinco meses derribo el hotel.

¡Y un mojón! Así se le ha quedado la cara a la pobre candidata. ¿Y con quién lo paga? con los ediles socialistas del pueblo, obligando a los obedientes, el trabajo les va en ellos, que tiene en la dirección de Almería, a abrirles las puertas del Psoe. Si analizamos los comportamientos, uno cree que antes de expulsar a los ediles almerienses, habría que abrir las puertas a María Jesús Montero, por algunos de los compañeros a los que ha apoyado en la Sepi y en Hacienda durante sus años de mandato. Pero ya se sabe que los plañideros de la dirección almeriense no son capaces de imponerse ante lo que diga la jefa, una señora que debería estar, tras los resultados del 17 de mayo, haciendo calceta ante el sol que calienta Andalucía. Ya está bien, Marichús. Deja a la gente de este pueblo en paz. El tribunal da un plazo final de veinte días al ayuntamiento, o revoca él mismo la sentencia. Que lo haga de una vez. Ya está bien de marear la perdiz, llevan veinte años en el mismo bucle entre políticos y jueces.

De Salvemos Mojacar, y su denuncia. Si no votas lo que yo quiero, te denuncio ante la justicia, no crean ustedes que es una amenaza algo dura en tiempos de democracia. Más bien parece que se viva en medio de una dictadura.